El viernes 9 de noviembre, en el marco de la segunda Noche de las Librerías en nuestra ciudad, se realizaron en la librería Puro Verso de la peatonal Sarandí varias actividades.

Entre ellas, asistimos a una charla cuya temática nos atrajo: “Personajes femeninos, ¿sustentos de normatividad o terreno de rebeldía femenina?”.

Las invitadas a dar sus visiones fueron tres mujeres reconocidas en el ámbito literario uruguayo: Natalia Mardero (escritora, redactora y periodista), Claudia Magliano (poeta y profesora de literatura) y Mercedes Rosende (además de licenciada en derecho, escribana pública y experta en procesos electorales, escritora de novelas negras). La moderadora de la charla fue Pilar de León, egresada del Instituto de Profesores Artigas en idioma español pero también actriz, docente de teatro e investigadora en semiología.

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Después de presentarlas, de León introdujo la pregunta propuesta para el debate y cada una de las autoras dio un pantallazo de su opinión al respecto. En primer lugar tomó la palabra Mercedes Rosende, explicando que la literatura no es una excepción con respecto a la hegemonía del patriarcado: “la literatura refleja la supremacía del varón continuada durante años y apoyada desde una serie de instituciones como la iglesia, el Estado, y el resto de las artes”. No es extraño entonces, según Rosende, que la ideología patriarcal se vea reflejada en los libros, porque siempre representan su época. Sin embargo, también sostuvo que hoy en día y hace ya varios años, aunque aún perdure la visión machista en la literatura, también comienzan a surgir nuevas narrativas que intentan escapar de esa norma. Natalia Mardero se demostró de acuerdo con su colega, y agregó que hoy en día se busca más reivindicar ciertos moldes en los que siempre se situaron a los personajes femeninos.

Claudia Magliano expresó que cuando fue invitada a la charla sintió que no cuadraba con la propuesta, ya que ella es poeta y no trabaja con personajes específicos y explícitos como lo hacen las autoras de novelas. Sin embargo, decidió hablar del tema desde su lugar de poeta y leyó al público dos poemas elegidos por ella para abordarlo. El primero que leyó fue “Poema I” de Pablo Neruda, donde el poeta habla del cuerpo de la mujer de una manera totalmente idealizada, como si tuviera que ser siempre puro y estar entregado al hombre. Luego remató con un poema de Alfonsina Storni, poeta argentina, llamado “Tu me quieres alba”, que Magliano considera como una respuesta al poema de Neruda. En su obra, la poeta se queja de que el hombre espera demasiada perfección de nuestros cuerpos, que por tantas cosas han pasado, mientras él no entiende las dificultades a las cuales nos enfrentamos.

A continuación las autoras fueron cuestionadas sobre sus formas de crear sus personajes femeninos: ¿cómo los construyen? ¿desde dónde los piensan?

Claudia explicó que, a pesar de no tener personajes definidos en sus poemas, de todas formas éstos reflejan la realidad en la que vivimos. Por ejemplo, contó que su libro “Res” es un conjunto de poemas inspirados en el campo, ya que en cierta época ella empezó a frecuentar más la campaña porque su esposa tenía familia ahí. Una de las cosas que le llamó tremendamente la atención, cuenta, es la “distancia abismal” que existe entre el lugar que ocupa la mujer en la ciudad y en el campo, donde los roles de macho y hembra están marcados “casi como una cuestión animal”.

Mercedes insistió con que se está derribando la ideología patriarcal en la literatura, y agregó que esto se ve muy reflejado en la novela negra, que es lo que ella escribe. Teníamos antes aquel detective machista, decepcionado, que tomaba mucho whisky y fumaba, que no tenía una relación estable con las mujeres. Y teníamos un personaje femenino que era la tonta o la femme fatale, en cualquier caso un personaje de segundo orden. Esas cosas han cambiado muy rápidamente”. Con respecto a sus propios personajes, entiende que aunque no tenga una intención definida de transmitir un mensaje feminista en sus libros, siempre se terminan reflejando sus inquietudes en su arte. “Yo siempre tuve una relación conflictiva con eso de que hay cierta imagen que la mujer necesariamente tiene que mantener. Siempre me pareció profundamente injusto que nos tuviéramos que arreglar, pintar y peinar y los hombres salieran en alpargatas sin ningún problema (…) A la hora de elegir un personaje, elegí un personaje que es transgresora desde el cuerpo. Es una mujer gorda, que no tiene la figura que se espera, es de mediana edad, es vulgar”. Habla del personaje de Úrsula, la protagonista de su último libro, “El miserere de los cocodrilos”. Cuenta que ese personaje lo presenta a los lectores por primera vez en un probador de Zara, en donde apenas puede moverse y donde le dan una ropa en la cual no entra. “Yo la presento así y nos reímos, pero todas alguna vez pasamos por eso”. Concluyó que eso es lo que le interesa a ella, mostrar mujeres normales en sus libros, que no obedecen ciegamente a los parámetros establecidos e irrealistas de belleza y delicadeza.

Por otro lado, Natalia Mardero cuenta que ha ido aumentando progresivamente su nivel de consciencia con respecto a sus personajes femeninos: “antes no los cuestionaba tanto”. Explica que todo lo que está pasando hace algunos años respecto a reflexionar sobre la mujer y el aporte que cada uno puede hacer desde su lugar, se refleja en lo que hace. La autora compartió con el público que en una época estaba escribiendo muchos cuentos cortos y el único hilo conductor que tenían, sin haberlo pensado de antemano, era que todos los personajes principales eran femeninos. Sin importar su edad, su apariencia, ni su origen social, lo que importaba, según ella, era que sus personajes “siempre estaban rompiendo algo, rompiendo un molde”. Así fue como se dio cuenta de que sentía esa necesidad de hablar de ciertas cosas, de posicionar a sus personajes femeninos en un terreno de rebeldía, de poder decir algo a través de ellas.

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Al final de la charla se dio un espacio para preguntas y un hombre del público quiso indagar sobre la opinión de las escritoras respecto al lenguaje inclusivo. Una por una, fueron dando sus argumentos.

El tema del lenguaje inclusivo se ha filtrado de una manera impresionante y no se puede ignorarlo”, afirmó Mardero. Opinó que el lenguaje de por sí tiene una carga simbólica muy fuerte. “Lo que el debate sobre el lenguaje inclusivo hace es forzarnos a ver que tomamos como naturales muchas cosas que en realidad son cuestionables. No solo está en agregar una “e” al final, a veces podemos cambiar ciertas palabras por palabras que sean inclusivas de por sí. Por lo pronto requiere pensar un poco más, esforzarse un poco más, y ese es un ejercicio que está bueno”.

Claudia expresó concordar con Natalia en que el debate sobre el lenguaje trae a luz un debate que va más allá de eso. “Digas todos, todas o todes, a nosotras nos siguen matando todos los días”. También se mostró en desacuerdo con argumentos que le sacan validez al lenguaje inclusivo por respeto a la Real Academia. “Como poeta una de mis principales funciones es destrozar el lenguaje: la Real Academia, cuanto más lejos la tenga, mejor”, dijo causando risas en el público. “No pasa nada. El lenguaje está vivo, muta, cambia. Si no estaríamos todos hablando en latín. [El lenguaje inclusivo] está bárbaro, me gusta, trato de aplicarlo. Que cansa decir todos y todas, puede ser, pero cansa más que nos maten”.

Mercedes finalizó la respuesta diciendo que el lenguaje inclusivo “no le hace mal a nadie”, pero no dudó en dar su honesta opinión sobre éste: “Personalmente creo que la realidad no se cambia de esa manera, pero me parece que es un reflejo de otras cosas que se están moviendo. En la literatura específicamente, a mí no me interesa el lenguaje inclusivo. Siento que todavía no ha llegado a ese terreno”. Con esto nos hace pensar que no está cerrada a que el lenguaje inclusivo en algún momento sí llegue a los libros.

Otro miembro de la audiencia se animó a preguntar si las autoras creen que existe una literatura femenina y una masculina. Las tres escritoras expresaron que “no existe la literatura femenina, existe la literatura”. Lo que sí existe, según ellas, son miradas distintas, lugares desde donde uno se posiciona: está en cada artista elegir qué mundo quiere mostrar o a cual quiere llegar. Ellas, sin duda, eligen uno más justo y amable con nosotras mismas.

Texto y fotos: Martina Vilar

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