Estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) se unen contra la desigualdad de género dentro de la institución.

A fines del pasado noviembre una estudiante de arquitectura y colaboradora honoraria de su facultad, Carolina González Aispuru, durante una conversación con un ex docente jubilado de la FADU, le mencionó a su colega que tenía la sensación de que en la institución hay más docentes hombres que mujeres. El ex profesor le remató su duda preguntándole si los había contado y fue así que Carolina se motivó para buscar información al respecto. Se encontró con datos de acceso públicos de este mismo año y las estadísticas que pudo recolectar a partir de éstos la dejaron impresionada: “No solo no estamos avanzando si no que en los últimos diez años hubo un retroceso”.

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Las estadísticas revelaron que a pesar de que las mujeres conforman más del 50% de les estudiantes y egresades de la FADU hace 18 años, sigue habiendo mayor cantidad de hombres entre los docentes. También expresan que a pesar de haber más mujeres con posgrados en la carrera (62% mujeres, 38% hombres), son siempre los hombres que llegan a grados más altos dentro de la docencia. En total, tan solo el 34,64% de les docentes de la FADU son mujeres: cuanto más alto el grado, menos mujeres (en Grado 1, 44% son mujeres, cuando en Grado 5, sólo 9,7%). “Las mujeres se presentan a más llamados que los hombres desde el 2005. Porqué no llegan a grados más altos? Si las mujeres desde el 2008 también ocupan más cargos honorarios que los hombres, ¿qué las frena? ¿Qué pasa en ese proceso? ¿A las mujeres no les interesa continuar? ¿O hay algo que las desmotiva? Surgen muchas preguntas. Hay que empezar a poner la lupa y preguntarnos qué está pasando”. Todo esto también se reproduce en el ámbito laboral: tan solo un 10% de los estudios de arquitectes de nuestro país tienen a una mujer como gerente.

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Ante su sorpresa y disgusto, Carolina decidió compartir estos datos en su cuenta de instagram personal, para que otres estudiantes puedan estar al tanto como ella. Comenta que tuvo una respuesta inmediata tanto de parte de conocides como de desconocides y fue contactada por integrantes de la Comisión de Género de la FADU para reunirse y charlar al respecto.

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Ana Clara Vera, egresada de la carrera de Arquitectura y ex integrante de la Comisión de Identidad de Género del Centro de Estudiantes, iniciada hace tres años, cuenta cómo surgió ésta: “La intención era visibilizar esas cosas; nosotras éramos conscientes que estas desigualdades existían en la facultad”. Cuenta también que al poco tiempo de haber creado la comisión, comenzaron a recibir denuncias de acoso dentro de la facultad en gran cantidad: “Nos encontramos con que la institución no tenía un protocolo de acción ante estos casos, entonces las denuncias llegaban a una comisión de estudiantes. Lo que les pasó a las integrantes de la comisión desde ese momento hasta ahora es que se las comió un monstruo que es el acoso sexual dentro de la facultad, de todas las formas posibles: docentes a estudiantes, estudiantes a docentes, estudiantes a estudiantes y docentes a docentes, etc. Por eso fue difícil para ellas encarar el tema de estadísticas y otras cosas, porque estaban con eso. La institución no se hace cargo, estaba totalmente invisibilizado y sigue estándolo”. Ana Clara nos informa que ninguna de estas denuncias ha sido resuelta, porque todavía no hay un protocolo sobre cómo actuar.

Las chicas de la comisión llegaron al instagram de Carolina, donde se veían las estadísticas recolectadas por ella, y fue así que surgió la idea de armar un conversatorio en la cantina de la facultad. “En seis días, ocho mujeres armamos un conversatorio donde fueron 45 personas”, cuenta Carolina. “La intención es mostrar que existe una comisión de identidad de género y que hay casos de acoso sexual. La idea es mostrar el problema para que se sepa que existe”. Esta charla que organizaron duró tres horas, la gente se quedó incluso cuando apagaron las luces: había mucho de lo que hablar. Gracias a esta instancia, más gente (incluyendo estudiantes, docentes y egresades) se ha sumado a la causa, lo cual consideran de gran ayuda ya que las comisión sigue ocupada con las denuncias de acoso y ahora cuentan con más personas dispuestas a ayudar en otras cosas. También se ve como positivo que, al hacer estas instancias de reunión en donde todes les que quieran pueden asistir, se demuestra que hay unidad y fuerza y que la que quiera denunciar va a tener respaldo en éste grupo: “de alguna manera se empieza a sacar a las mujeres de esa duda de “lo digo o no lo digo”, porque demuestra que estamos juntas, que ninguna va a quedar sola. Además no hay solo estudiantes si no también docentes y egresadas involucradas: esto es un problema que nos atraviesa desde que entramos hasta que nos vamos y más allá. El entendernos todas dentro de ese problema es lo que nos va a permitir transformarlo, sabiendo que ya no estamos solas”, explica Ana Clara.

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El acoso dentro del ámbito académico se respira de forma cotidiana: “una está tan acostumbrada que capaz lo pasamos por alto por haberlo naturalizado”, sostiene Carolina.

A mí lo primero que me viene a la cabeza son comentarios en ámbitos de taller de proyectos [materia práctica de la facultad de arquitectura en donde realizan proyectos grupales todos los años]”, cuenta Ana Clara. “En más de una ocasión tuve equipos formados sólo por hombres donde viví situaciones de violencia hacia compañeras. Lo vi cuando un docente le dijo a una compañera “estás tratando de mostrarme tu proyecto cuando en realidad lo que me estás mostrando son tus tetas”, por ejemplo. Ese tipo de comentarios hay muchos. Algunas veces desde el supuesto chiste, intentando esconder la misoginia atrás del humor, y alguna directamente ya más violenta (…). Dentro de lo que es la violencia institucional están este tipo de violencias más cotidianas que son las que te van calando, y las que de alguna manera son las que sostienen todo el resto. Naturalizan la violencia y permiten que se sostenga lo demás, si no se cae”. Otro tipo de violencia que también se ejerce es la violencia desde arriba, de las estadísticas, que muestran que por ser mujer no se puede acceder a ciertos puestos, incluso si la mayoría de les egresades de arquitectura son de género femenino, al igual que la mayoría de arquitectes con títulos de posgrado. “Somos más mujeres formadas y estamos mejor formadas. ¿Por qué no llegamos a un grado tres en la facultad?”, se preguntan las estudiantes.

Quedan esperanzas

Uno de los puntos positivos de ésta lucha, además de la unidad que ha generado estas últimas semanas, es que les estudiantes se demuestran receptives de éstos datos, no son indiferentes, sobre todo les más jóvenes. “Sabemos que justo los estudiantes, que también son parte de la institución, son los que más responden y nos escuchan, los que tienen una sensibilidad diferente a los adultos mayores y que pueden llegar a comprender y ayudarnos a transformar esto. La institución la hacemos entre todos. Si queremos cambiarla tiene que haber un compromiso político y un accionar concreto. No podemos esperar que esto cambie solo, si no ir y militar” asegura Ana Clara.

El principal objetivo de la comisión de género de la FADU hoy en día es, además de seguir visibilizando el problema de desigualdad que existe dentro de la academia incluso cuando muches no lo quieren ver, generar posibles estrategias para que no se siga reproduciendo en un futuro: ley de cuotas para funcionaries, recomendar mujeres arquitectas para trabajos, fomentar que se elijan más materias y talleres llevadas adelante por docentes mujeres, etc.

Se creó un instagram (@mujeresenfadu) con la intención de unificar a les interesades para seguir hablando del tema, no callar más, crecer en cantidad y en fuerza y así fomentar estos cambios con más potencia.

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Carolina se muestra esperanzada de que su aporte de haber recolectado y difundido las estadísticas inspire a gente de otras facultades a hacer lo mismo en sus instituciones. Es una lucha que no debe limitarse a la FADU, si no abarcar toda la educación pública de nuestro país.

“Tiemblen porque no los vamos a dejar en paz. Esto se develó, no nos vamos a borrar”.

 

Estadísticas: Carolina González Aispuru
Texto e imagen destacada: Martina Vilar

 

ig

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