Hace mucho tiempo ya que me viene el mismo domingo de cada mes. Muy cada tanto me viene unos días antes, pero nunca después. Son ciclos de 25-28 días, y bastante gracias a eso nunca me persigo demasiado. De hecho, desde que me empoderé y pude empezar a poner mejor los límites con los hombres, mis ciclos vinieron y pasaron sin que nunca me preocupara; por eso fue que cuando el domingo de este mes no me vino, y al otro día me desperté con una notificación de Maya (la aplicación que uso para controlar mis períodos) para decirme que tenía un día de atraso, me extrañé.

Me extrañé pero no demasiado, como digo, soy regular pero ya no tomo pastillas, entonces no espero ser un relojito. Transcurrió mi día con total normalidad, le habré comentado a mis amigas, pero por arriba. Estaba convencida que me iba a venir. El día terminó y mi período no estaba, me preocupé un poco. Les dije, ¿alguien quiere pensar en mi día de atraso?

Al otro día tampoco me vino. Intenté racionalizar que las probabilidades reales no eran tantas. Mis amigues intentaron tranquilizarme. Las pibas me dijeron que ellas sufrieron atrasos de igual cantidad de días y que a pesar de la preocupación, nunca terminó siendo nada. Un amigo me comentó que una vez su ex, suspendiendo su sentido común, se pusó a saltar a ver si le bajaba. Sorpresivamente igual, ese día le vino. Contemplé saltar.

El día tres, mis amigues ya me hacían chistes de bebés. Le pusimos Stevan, y pensamos criarlo entre todes. A la noche nos juntamos a tomar vino, y celebraríamos la primera jodita de Stevan. Yo me reía, me hacía bien distender la cabeza, pero a su vez mi cuerpo estaba cargado de tensión. Cada vez que iba al baño rezaba encontrar al menos una gotita de sangre. Miraba el papel limpio con desesperación. Cada vez que me dolía un poco el vientre me congelaba, expectante. Por desgracia para nosotras, los síntomas pre menstruales son similares a los del embarazo, como una suerte de chiste macabro. Una amiga, empática a mi preocupación, me ofreció comprarme un Evatest para el día siguiente, y venir a casa a acompañarme a hacerlo. Le agradecí pero le dije que prefería pensar que al día siguiente ya me iba a venir, y si no era así, podíamos pensarlo.

La madrugada del día cuatro, me di cuenta que no me acordaba de la última vez que me había venido, aunque estuviera marcada en mi aplicación. Eran los días que trabajé en una agencia de viaje, pensé, pero sin embargo no me acordaba que en esos largos días de trabajo y facultad me molestara en algo estar menstruando. Estuve hasta el amanecer buscando las palabras “menstruación”, “período”, “me vino”, en mi historial de WhatsApp, a ver si había comentado algo a mis amigues. Nada. Me dormí resignada pero dormí muy mal. Cuando desperté, estuve todo el día aceptando el sentimiento de que no me iba a venir. Dejé de salir con toallitas. No me vino. Mis amigas me volvieron a insistir con el Evatest. Quedamos de hacerlo el día cinco, ya que sería más efectivo.

El día cinco me desperté tensa y nerviosa. Dormí unas cuatro horas y todo lo que comía me caía mal. Cancelé mis compromisos y quedé con mis amigas a las tres. Cuando vinieron me ofrecieron ir a la farmacia, ya que yo sentía que físicamente no podía ir. Abrimos la cajita y leímos el prospecto. Orina con retención de tres horas. Mis amigas tenían trabajo y una entrevista de trabajo respectivamente, así que quedamos con la que tenía la entrevista que volvería luego a bancarme. Cuando se fueron estuve un poco más tranquila, la certeza me traería calma, pensé. La esperé bajando unos episodios de “Por ahora” para ver en la tele. Cuando llegó, le pregunté por su entrevista y charlamos un poco, aunque no mucho, mientras mirábamos el piloto de “Por ahora”. Terminó y se hicieron las seis, por lo cual fuimos, medio paralizadas, a hacer el test. Ni yo ni ella lo habíamos hecho nunca, ni habíamos acompañado a nadie que lo hubiera hecho. Cuando lo abrí me sorprendió, pensé que sería más parecido a esos termómetros digitales, que te dicen en una pantallita pequeña si es negativo o positivo, después de mear directamente en él. Esto era un humilde palito de papel, que tenía que ser introducido en la ranura de un tachito pequeño en el que se meaba y se dejaba fermentando unos minutos. Me armé de coraje y me llevé ambas cosas al baño; después las dejé allí y me volví con mi amiga. Ninguna controló el tiempo y yo empecé a pasarme la planchita, en un afán de hacer algo. Hablamos de lo de menos que se siente a veces ser mujer, pero en un plano muy superficial, creo que la cabeza de ambas estaba en otro lado. Pasaron más de cinco minutos y ninguna decía nada. Yo le dije: “¿estará no? ¿podés ir a fijarte?” Ella se levantó de mi cama y fue. Fueron los segundos más largos de mi temprana adultez. Tomé su silencio como algo negativo. Me pensé a mí misma en su situación; si fuera negativo festejaría de inmediato, si fuera positivo volvería y abrazaría a mi amiga con la noticia. Ella volvió caminando despacito por el pasillo y me dijo bajito, “No hay tal bebé, baby”.

Compartí de los abrazos más zarpados de mi vida con ella. Yo pude dejar escapar la tensión que estuve sintiendo toda la semana con unas cuantas lágrimas. Ella controlaba los espasmos de mi cuerpo con el suyo. “Que zarpado”, me dijo. Cuando la miré también estaba llorando. Que difícil no amar así a tus amigas mujeres. Te sienten como si fueran ellas mismas.

Se me fue diluyendo poco a poco todo lo feo que acumulé dentro mío en la semana. Obvio que no estaba convencida que fuera un no rotundo, pero al menos me traía un porcentaje de tranquilidad importante. Me pasé el resto del día rodeada de amigos, mirando algo en la tele, escuchando música y charlando. Al regresar a casa, con un dolor de ovarios optimista, comprobé que efectivamente me había venido.

Gurisas, no tengan miedo de hacerse el Evatest. Conozco chicas que han dejado pasar semanas y semanas de incertidumbre por miedo a un resultado positivo. El período se retrasa por varios motivos, y uno de ellos es el estrés. Pasé una semana del infierno por contemplar toda posibilidad, y apenas pude relajar un poco con el resultado negativo del test, me vino. Saquense la duda, y de preferencia, que sea con una amiga hermosa al lado.

Texto: Florencia P
Foto: Martina Vilar

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