Ini Müller es Licenciada en Comunicación Visual y tiene 26 años, los cuales ha repartido entre Tacuarembó, Hamburgo, Venecia, Montevideo, y próximamente Australia. Escribe, ilustra, diseña, bloggea y tiene una infinidad de proyectos, el último de ellos siendo una Newsletter de escritura. Nos juntamos luego de las vacaciones de enero para compartir juegos con Molleja, su gata, y una charla sobre viajes, cartas de amor y la inquietud constante por crear.

 

HĒRA: ¿Te considerás una influencer?

INI: No, ni en pedo. Lo único que me llama la atención es que cada vez que subo algo a mi Instagram, que generalmente es una foto o un dibujo acompañado de algún texto mío, siempre alguien me escribe, me mandan cosas del estilo de que se sintieron inspirados a escribir, a hacer un blog con sus cuentos cortos, cosas así. Me llegan mucho de esos mensajes, todo el tiempo.

H: Pasa que vos también te sincerás mucho. Subís tu cara y tu nombre a internet, y ponés cosas de tu vida. Es un tema de exposición salado considerando que en Montevideo somos poques y nos conocemos todes.

Sí. A veces me re arrepiento, a veces me da pila de vergüenza. De a momentos tengo más como la idea de que ya es tarde, digo “ta ya fue, ya me mostré re vulnerable mil veces, una vez más es lo mismo”, pero en otros momentos me da ansiedad real, porque escribo algo que me deja super expuesta y me arrepiento al punto de llegar a cerrar todas las redes. Dos por tres me pasa eso, cierro todo. Me dura nada, dos, tres, cuatro días a lo sumo y ya extraño, me dan ganas de volver porque, millenial, adicta a las redes (risas).

H: ¿Es adicción a las redes o que te hace sentir bien que te lean?

Bueno, eso también, la verdad es que obvio que me gusta cuando alguien me dice que leyó lo que escribí. Más allá o más acá todas las mujeres de nuestra generación pasamos más o menos por las mismas cosas. La mayoría de las personas que me escriben, que por lo general son mujeres, me dicen que me leen y sienten como si fuera algo que hubieran escrito ellas. Eso para mí está zarpado; yo leo muchos blogs, y me gusta leer a mujeres con las que yo me sienta identificada. También me dicen que eso que yo escribí las inspira a escribir, y eso lo entiendo y lo creo porque a mí me pasa, como cuando vas a un museo y salís con ganas de pintar, me pasa eso con los blogs. Siento que son lo más cercano y real que hay porque es super natural, no es como leer un libro que pasó por un editor, que fue tan pensado. A mi me encanta el mundo del blog y me pone re triste que no exista más, en el sentido que nadie los lee. Por eso también empecé a poner todo en instagram: porque aunque me de vergüenza a veces, me gusta que más gente lo lea, no sé por qué pero me gusta. Me gusta que me lean, me gusta que me escriban, me gusta leer a otras y me gusta que cuando las leo y siento algo, decírselo.

H: Además es super refrescante no sólo tener una voz femenina y joven, sino que también sea de acá. Estamos muy acostumbradas a tener que consumir cosas de afuera.

Yo leo blogs de acá y Argentina. Además a mí me pasó por pila de años viviendo afuera que estaba desesperada por leer rioplatenses. La mayoría de los libros en español que leí en los últimos ocho años eran de rioplatenses, porque extrañaba eso de sentir la lectura más propia. Me inspira mucho más leer algo que parece que lo pudiera haber escrito yo. Para mí particularmente, en los últimos años se volvió re importante el lenguaje. Esto es polémico porque hay mucha gente que está en desacuerdo con esta teoría, pero yo personalmente siento distinto y soy distinta según el idioma en que me relaciono con alguien. Lo mismo pasa con mi escritura. Yo escribo en alemán también pero es distinto. En alemán no puedo escribir de otra forma que no sea esa, porque esa soy en alemán, y esta soy en español.

H: Vos escribís, sos ilustradora, diseñás ¿Qué es lo que más te gusta? ¿Qué considerás más tu vocación?

Escribir. Me siento más cómoda y más yo. Lo otro, tanto la ilustración como el diseño, son cosas que hago por trabajo. No es que un día estoy triste en mi casa y me pongo a dibujar. Lo hago muy poco y no son el tipo de dibujos que subo. Los dibujos que son para mí son mucho más abstractos, esos nunca han visto la luz. Son garabatos que suceden entre un texto y otro.

H: ¿Por qué estudiaste Comunicación Visual en vez de Letras?

Yo estudié en Alemania. Si hubiese podido estudiar en español, decididamente hubiera elegido Letras. Allá, por más que hablara bien el idioma, no me sentía cómoda. El español es mi lenguaje, no tiene punto de comparación un idioma con el otro.

H: ¿Te ves escribiendo un libro? ¿Te gusta la ficción?

Gravito más a la autoficción, que es casi todo lo que escribo, son cosas inventadas mezclado con pila de relatos míos. Es parte cosas que pasaron en serio, y cosas que no. En las cosas que escribo, que son mucho de mi vida, parece que yo estuviera mucho más triste de lo que estoy. Yo no soy una persona triste, pero cuando me siento a escribir para mí lo tomo como una instancia liberadora. Escribo sobre lo que siento, lo que me hace pensar, lo que me duele. Me ha pasado varias veces que mis amigas me han preguntado si estaba bien, porque a veces escribo cosas que parecen super desgarradoras y que lo son en el momento, porque sufro pila escribiendo, pila de veces escribo y lloro, pero en definitiva también es algo terapéutico; entiendo pila de cosas escribiendo.

H: A pesar de que escribas cosas tristes, no es que particularmente tengas una voz triste. Al escribir de amor, que el amor es algo agridulce y nostálgico muchas veces, tiene ese componente lindo que lo acompaña.

Yo escribo mucho en segunda persona, en formato carta, aunque sea a una persona que no existe. Si bien es triste, el hecho de que estés escribiendo una carta va acompañado de pila de amor. Cuando escribo algo viene de la mano del amor y del cariño. No le escribiría a personas que no quiero o que me hayan herido de manera intencional.

H: Te gustan mucho las cartas de amor

De amor y de todo tipo.

H: ¿La gente sobre la que escribís lee las cosas que publicás sobre elles en tu blog? ¿Te sentís cómoda con eso?

El año anterior escribí mucho sobre mi ex que es italiano, pero él no habla español. Yo le había escrito hace meses un mensaje que decía “hoy me desperté pensando si vos sabés que todas esas cosas hablan sobre vos” y él me contestó cuatro meses después que sí se había dado cuenta y que dejó de leerme, porque si bien no entendía todo, lo ponía triste. La verdad es que no me importaba si me leía o no, yo no lo escribía para él, lo escribía para mí. Sé que con ese criterio podría haberlo escrito en mi diario, pero a mí me gusta compartirlo y que otras personas más allá de él lo vean. La mayoría de las cartas que escribo no las entrego per se, pero muchas están ahí y si las quieren ver las ven.

H: Algunas cartas sí las entregás. Tenés como ese gesto romántico que no todes se toman el tiempo de hacer – no necesariamente de romance como de amor entre pareja, sino de cosas grandilocuentes, como de película. Como la cartita escondida en un libro.

Siempre fui de hacer y regalar cosas hechas a mano. Me gusta mucho lo que implica invertir tiempo en crear algo para otra persona. A mi novio le hice un montón de regalos así; le hice un peluche en crochet que me quedó horrible, porque en realidad no sabía tejer crochet. Me gustan esos gestos, me hacen feliz y me acostumbré. Tuve una relación muy así, en la que él ponele, iba a buscar flores y las ponía dentro de los panqueques del desayuno. No lo hago sólo con mis parejas igual, también lo hago con mis amigues. En definitiva lo hago con quienes entienden lo que quiere decir ese gesto. También estoy muy influenciada por mi tiempo en Alemania, hay bastante gente de allá con la que me mando cartas todo el tiempo. Allá es re común: podés llamar a tu abuela una vez cada tres meses pero mandarle cartas todas las semanas.

H: ¿Cómo fue bien el tema de irte a vivir a Alemania?

Yo siempre quise irme de intercambio, como esos que en Tacuarembó estaban re de moda cuando tenía 15, que te ibas un año a Estados Unidos. Siempre quise pero en mi casa no había un peso, era inviable. Me pasó una vez que cuando estaba en sexto de liceo me hice amiga de una chica mormona que conocí un día porque me tocó la puerta. Ella era estadounidense con padres chinos, y estaba en Tacuarembó en una misión. Cuando volvió a Estados Unidos empezamos a charlar, y un día me contó que su padre iba a abrir un restaurant de comida Tex Mex en China, y que precisaba mozas de aspecto latino (risas). Él daba comida, alojamiento y te pagaba el pasaje, sólo no pagaba sueldo. Yo me re copé, fui a la Embajada de China, saqué una Visa y recién después le conté a mis padres. A ellos, a pesar de que les parecía re interesante, les daba miedo porque la propuesta sonaba medio rara. La cuestión es que al final me cagué y no fui, pero me quedé con la espina de hacer algo así. Estaba estudiando Comunicación en Montevideo ya en ese momento, y un día en la Seregni una mina me contó que había estado viviendo en Suiza por Au Pair, que es básicamente que una familia te aloja en su casa a cambio de trabajo. Entonces me hice un perfil en una página y a los tres días ya tenía una familia. Lo que no tenía era plata para el pasaje, por lo que le pedí 100 dólares a cada uno de mis parientes y con eso me dio hasta para llevarme algo de plata conmigo. Llegué a Hamburgo a las ocho de la noche, y al otro día empecé mi trabajo que era cuidar a la hija de la pareja. También, el mismo día, empecé las clases intensivas de alemán. A los tres días de estar ahí ellos ya eran como mi familia. Los padres después se separaron, pero el padre sigue siendo tipo, mi mejor amigo. Tiene 45 años y es la persona que llamo cuando estoy en crisis, y yo soy igual para él. Después él se puso de novio de nuevo y de repente me llamaba y venía con su novia a hacer terapia de pareja a mi casa. Nos amamos, son parte de mi familia, y Emma [la hija] es como mi hermana.

H: ¿Que buscás cuando viajás o te mudás a otros países?

Al principio era conocer lugares, paisajes nuevos… Ahora no sé qué busco. Algo que no sé qué es. Pero me sigue encantando, sobre todo ir más allá de viajar por unos días, de turistear. Esto va a sonar medio trágico, pero siento que estoy como partida al medio para siempre. Cuando estaba allá en Alemania extrañaba cosas de acá, ahora que estoy acá me hacen falta cosas de Alemania. Siempre siento que mi casa es otro lado.

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H: ¿Por eso volviste a Montevideo?

No. En realidad volví porque estaba muy, muy triste. No me di cuenta de lo triste que estaba hasta hace nada. Necesité en un momento despegarme de mi ex porque vivíamos al lado, por eso me fui a Venecia. Y en Venecia me enamoré de otro que me rompió el corazón y me tuve que ir de vuelta (risas). Entregué mi apartamento, renuncié, y después de que había hecho todo eso recién le conté. Fue la primera vez en la vida que en vez de pensar con el corazón pensé con la cabeza y me di cuenta que no me podía seguir haciendo eso, no me podía quedar allá.

H: ¿Tenés un vínculo particular con las ciudades?

Me re pasa que tengo ciudades a las que siempre vuelvo porque sé como me siento ahí y como soy ahí. La ciudad que siento más mía, mi ciudad, es Hamburgo: es donde yo crecí básicamente, donde me hice independiente, donde pasó toda mi vida. Es donde me siento más en casa.

H: Tenés un montón de proyectos, activos e inactivos ¿Es una inquietud de hacer y crear constantemente que te mueve?

Me gusta mucho hacer cosas en colectivo, más allá de las cosas que hago sola, para mí sola, me gustan mucho las redes de personas. Capaz que una de las primeras cosas que hice fue Always Wherever, libros de fotos analógicas, que lo que hice en realidad fue convocar gente que sacaba fotos analógicas y después maquetar libritos que obviamente eran sólo online porque nunca tengo plata para los proyectos (risas).

H: ¿Harta [revista web feminista para adolescentes para la cual Ini escribe] es un poco eso no? También es colectivo.

Harta es colectivo pero no fue una idea mía ni mucho menos. Fue surgiendo de un chat de redes que desembocó en un colectivo. La idea en sí fue porque un día nos estábamos mandando fotos de revistas de mierda para adolescentes de acá como la Upss! En ese momento, si no me equivoco, la nota del día era “Cómo mantener una relación a distancia”. Los consejos eran: “no hagas cosas sola con tus amigos varones y si las hacés no te saques fotos porque le podés dar celos a tu novio” o “todas las mañanas y todas las noches escribile buenos días y buenas noches así sabe que lo amás” ¿Qué piensa la gurisa después? Si el pibe no le manda buenos días y buenas noches piensa que no la ama. Después somos mujeres adultas teniendo relaciones tóxicas y de mierda por todo lo que vivimos de niñas. Había también otra nota en ese momento que era “cómo disimular los rollitos”. Todo cosas así. Entonces empezamos a pensar que tendría que haber una revista que no te diga cómo disimular los rollitos, sino como empoderarte y aceptarlos. Empezamos a fantasear con eso y nos dimos manija hasta que en unos días teníamos como 60 artículos escritos. Nació un poco de darnos cuenta como nosotras mismas, nuestra manera de ser y relacionarnos con amigas, con parejas, etc, son muy influenciadas por todas las mierdas que aprendimos en la infancia, la adolescencia y la temprana adultez. A mí y a las personas que me rodean el feminismo nos ha abierto mucho la cabeza, pero vos lees la Cosmopolitan que es para mujeres adultas y te sigue perpetuando la misma enseñanza de tener relaciones tóxicas contigo misma, con tus pares, con tus parejas.

H: Pudieron encontrar también una necesidad real de nuestra sociedad uruguaya, que no contaba con ninguna publicación parecida.

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H: Por último, nos interesaba que nos contaras un poco de tu Newsletter [boletín de mails en los que Ini envía ejercicios de escritura].

La idea del Newsletter surgió de que yo hice un montón de talleres de redacción creativa, de disparadores y cosas así. Un día estaba charlando con una amiga que tuvo un año bastante triste y estaba estancada y me dijo “yo siento que no me conozco, que si alguien me pregunta que quiero o qué haría si tuviera la oportunidad de hacer cualquier cosa, no sabría qué decir”. Yo le pregunté si nunca se había sentado a escribir, y me dijo que hace poco se le había ocurrido escribir, pero que se había dado cuenta que no sabía cómo. Yo le dije que en realidad no tenés que saber escribir cuando bajás lo que sentís: lo sentís y punto. Le quise recomendar un taller pero a lo que se negó, le dije que le iba a empezar a mandar ejercicios de redacción creativa. No sé en qué momento surgió la idea de hacerlo público, pero fue un viaje para mí porque se empezó a suscribir pila de gente. Gente que además ni idea quién es, porque ni mis amigas se suscribieron (risas). Quería incentivar a otras a que escribieran, porque a mi escribir me ha ayudado a conocerme y a sacar cosas de adentro. Cuando hice el primero no sabía bien si alguien le iba a dar bola y si iba a funcionar, pero a la semana ponele ya varias habían hecho el ejercicio y me lo habían mandado. Después fue que se me ocurrió abrir un blog con todos los ejercicios, en parte fue porque a mi me inspira y disfruto de leerlas también, pero además para que pudieran ver el efecto de ser leídas.

 

Pueden encontrar a Ini en instagram, @nosoyalemana
y en su página web personal, inimueller.com

 

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