Hace pocas semanas el canal de Youtube de Vogue publicó una serie de videos cortos, de duración de 10 minutos cada uno aproximadamente, llamada “The Models”. En ellos, modelos reconocidas a nivel mundial y de varios orígenes – algunas más experimentadas como Gemma Ward, otras más novedosas como Selena Forrest, de 19 años – dan sus puntos de vista sobre lo que es la industria de la moda: la presión de mantener o perder peso a toda costa, el empezar a modelar de niña o adolescente, los fotógrafos masculinos que de manera no tan excepcional se sobrepasan con las modelos.

Un poco me chocó la ironía de que Vogue haya realizado estos videos; de eso hablaré al final. Sin embargo, me pareció bastante realista y me alegró que le den un espacio a estas mujeres para que por una vez tengan voz en asuntos importantes que las competen y no sean tan solo imágenes en tapas de revista o decoración en eventos multimillonarios.

Por una breve etapa de mi adolescencia tuve cierto interés – que ya no tengo – en la industria de la moda, pero más allá de la vestimenta, me divertía “conocer” a las modelos importantes, a las jóvenes de todas partes del mundo que de repente tenían pila de éxito y exposición de un día para el otro. No sé bien porqué me interesaba, capaz que seguía a demasiados blogs boludos en tumblr y me comieron un poco la cabeza, pero la cuestión es que terminé conociendo a varias de las modelos que aparecen hoy en ese video y sus historias, y me gusta poder escucharlas años después. Me acuerdo que en varios de esos blogs “de moda” las usuarias le daban palo a las modelos cuando caminaban mal, salían mal en fotos, usaban ropa que no les gustaba, o se quejaban de que Kendall Jenner no podía ser modelo de alta costura porque era una Kardashian. Sin embargo, al mismo tiempo tenían un fanatismo increíble por las modelos y sus cuerpos “ideales”. Recuerdo que siempre, siempre, siempre me sorprendía la flacura de estas mujeres y lo mucho que estos blogs la romantizaban. No sabría decir bien porqué seguía a esa gente, capaz que porque yo también estaba en un momento complicado con respecto a mi cuerpo y romantizaba esa belleza.

No pretendo hacer body-shaming a las pibas flacas, sé que muchas son así genéticamente y sé que muchas modelos son “descubiertas” de chicas porque son altas y flacas por naturaleza. Ahora, es imposible negar que la industria cala hondo en sus cabezas y muchas terminan del otro lado, cagándose de hambre o teniendo que dejar de trabajar porque engordaron 2 kilos y ya no son buenas candidatas para ningún desfile. Estas pibas de tumblr que idolatraban a las modelos y la flacura extrema (asumo que tendrían sus complejos con sus cuerpos también), a veces justificaban esa “necesidad” de que las modelos fueran tan flacas diciendo que tenía que ser así porque las modelos estaban ahí para mostrar la ropa, que debían ser como perchas, digamos. ¿Qué pelotudez no? Comparar y querer igualar una mujer de carne y hueso con un artefacto para colgar ropa, y justificar así una industria que genera constantemente millones de desórdenes alimenticios y complejos de baja autoestima en modelos y en adolescentes y mujeres no modelos que aspiran a ser como la chica de la pasarela. Obvio que terminé enojándome con el mundo y dejando de seguir a toda esa gente que por ahí sin darse cuenta defendían a su enemigo.

En fin. En el primer video de la serie 16 modelos hablan de cómo empezaron a modelar: algunas cuentan que descubrieron su belleza propia por el hecho de ser llamadas por agencias para modelar, otras que lo usaron como una salida de realidades difíciles para empezar a generar dinero de jóvenes, otras que les fue muy difícil el salto de ser adolescentes normales que vivían con sus familias a tener que trabajar solas en cualquier parte del mundo sin conocer el idioma o la gente.

El segundo video es un poco más jugado: en él las modelos hablan de las “peligrosas dinámicas de poder” en la industria del modelaje. Acá se vuelve más interesante, más honesto. Ali Michael, modelo de 28 años que en el año 2008 habló públicamente de su anorexia y bulimia causada por la presión del mundo del modelaje, comienza diciendo que las agencias no se preocupan por el bienestar de sus modelos. Las demás entrevistadas se encargan de profundizar en esta idea: cuentan que las agencias las mandan a vivir a “model apartments” donde viven de a siete chicas en apartamentos de dos dormitorios (teniendo que pagar alquiler ellas), que cuando laburan, lxs fotógrafxs y demás trabajadorxs de la industria se sienten totalmente autorizadxs a acomodar el cuerpo de las modelos como si fueran maniquíes incluso cuando están haciendo sesiones al desnudo, y varias cuentan de experiencias de acoso de parte de fotógrafos masculinos, en el caso de una de ellas desde la temprana edad de 13 años, siendo sexualizadas de forma constante y sintiéndose totalmente sumisas con respecto a ellos. Incluso una de las entrevistadas comparte una historia de otra modelo cuya agencia le ofreció pagarle por tener una cita con un hombre, y ella no sabía si podía decir que no porque no quería ofenderlxs. Gemma Ward, famosa modelo australiana, confirma que no es tan raro que algunas modelos terminen trabajando en prostitución.

El tercero habla de la presión de perder peso y el efecto de la industria en sus autoestimas y la manera en que se ven a ellas mismas. Aiden Curtiss, de 20 años, cuenta que perdió peso por una depresión que tuvo, “lo más enferma que estuve en mi vida”, y eso terminó ayudándola a conseguir más trabajo. Varias cuentan cómo directamente te piden que pierdas un peso específico, o son humilladas frente a otras modelos por los diseñadores por no tener el peso adecuado. Gemma Ward, que en el año 2009, cuando tan sólo tenía 22 años pero ya era súper reconocida mundialmente y una de las modelos que más dinero ganaba, engordó debido a la muerte de su amigo Heath Ledger y tuvo que dejar de modelar, rompe en llanto contando cómo todo el mundo opinó sobre su cambio de peso y cómo eso le hizo querer esconderse de las cámaras y del mundo mediático, porque le afectaba muchísimo. Para terminar con un indicio de cambio y positividad, el video lo terminan dos modelos “plus-size”, hablando de cómo adquirieron fuerza y confianza y cómo sienten que es importante que ellas sigan trabajando de modelos para cambiar de a poquito ese estereotipo de belleza instalado que tanto nos daña.

El último video da espacio a modelos pertenecientes a distintas minorías para que hablen de la discriminación que sufren o más bien sufrieron por ser de determinada raza o talla, del poco lugar que se les da a las minorías, de lo complicado que es salir adelante y de cómo las incitan a competir entre ellas. Eso sí: termina con un mensaje bastante positivo, diciendo que la industria está cambiando, aunque sea de a poquito.

Ahora sí: qué irónico que Vogue haga este tipo de videos. Por un lado me gusta, me gusta que abran la conversación y sean directxs, que pongan énfasis en los lados negativos de la industria de la cual son parte. Pero por otro lado, sé que siguen promoviendo un estereotipo de belleza y de peso que es insano para cualquier niña o adolescente. Si ellxs no dan el ejemplo más allá de hacer un video, si ellxs no se encargan de darle trabajo y exposición de igual manera a modelos transgénero, a modelos plus size, a modelos negras, latinas, asiáticas, modelos que no se depilan, que tienen tatuajes y celulitis y tetas caídas y culos con estrías y todas esas cosas que representan a la mujer promedio, entonces ¿qué hacen? ¿Para qué pretender ser conscientes del daño que hacen, si no intentan revertirlo? ¿Será porque la estructura de belleza actual hace que muchas industrias ganen millones vendiendo ropa de diseñador, cremas antiarrugas y tratamientos estéticos dolorosos, sacándole provecho al sufrimiento de las que son educadas para aspirar a ser como las de la tapa de su revista?

Acá les dejo algunas estadísticas de la semana de la moda de otoño de 2018 en el total de las cuatro ciudades anfitrionas (Milán, Londres, París, Nueva York): sólo 32,5% de las modelos (más de 7600) fueron “de color”, es decir, cualquier raza que no fuera caucásica/blanca. Ahora se pone peor: sólo 30 de ese total de más de 7000 modelos eran “plus-size”, o sea, de tallas más grandes de lo normalmente visto en las pasarelas. Estamos hablando de menos de un 0,5%*.

Yo todos los días en instagram veo cosas que me entusiasman: marcas como “Savage x Fenty”, la marca de lencería de nuestra reina máxima Rihanna, que cuida la representación y usa modelos de diversos talles y orígenes raciales; la página e instagram @girlgaze, que representa mujeres creativas de todo el mundo y promueve una diversidad inspiradora tanto en sus modelos como en sus fotógrafas; influencers como Dounia o Barbie Ferreira que no se avergüenzan de no tener el estereotipo de cuerpo “ideal” impuesto y de mostrarse como son. Estas cosas me llenan de felicidad y de esperanzas para las adolescentes y niñas de ahora, que tienen mejores ejemplos a seguir (aunque sigan siendo minoría) y que por ahí podrán ver a pibas no tan distintas a ellas modelando para algunas de sus marcas favoritas. Pero también veo diseñadores y diseñadoras, a nivel nacional e internacional, que siguen usando siempre el mismo prototipo de modelo. Veo a Victoria’s Secret categorizando a la modelo Barbara Palvin como plus size cuando pesa 55 kilos, y veo marcas uruguayas de lencería y bikinis que usan de forma exclusiva modelos hiper flacas. Y me pregunto ¿no es hora ya de empezar a arreglar nuestros errores? ¿No sufrimos lo suficiente ya? ¿Por qué, si tenemos las herramientas para tomar consciencia y cambiarlo, seguimos alentando el mismo ideal de belleza que de adolescentes nos hizo llorar en silencio y saltearnos la cena?

Sobre todo me dirijo a las marcas chicas, de acá, porque dudo mucho que Vogue me lea: dense cuenta, primero que nada, de que como comunicadorxs de un producto tienen la responsabilidad de transmitir algo sano y positivo para la sociedad, de que pueden hacer un cambio de adentro, aunque sea chiquito. Contraten modelos que no cumplan tan a rajatabla la norma. Yo confío en que las mujeres ya estamos listas para consumir un contenido más honesto, para un estereotipo del no estereotipo, para ver a chicas más parecidas a nosotras en la tele, en los afiches de las paradas de bondi, en las pasarelas de la semana de la moda. Queremos ver un cambio.

*estadísticas de thefashionspot.com

Texto: Martina Vilar

Foto: Sofía Borges Pedragosa

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