Hace poco me puse a pensar en la amistad entre mujeres. Y hablo de la amistad profunda, en donde se comparten todo y se lloran en los hombros, en donde existe un apoyo constante e incondicional, que para mí no es una amistad tan fácil de encontrar. Me acordé de la primera vez que estuve mal por un pibe y de lo mucho que valoré tener a mis amigas cerca, la contención que nunca había sentido a ese nivel, lo mucho que me escucharon y me consolaron, lo poco que hubiera podido salir de esa sin ellas. Y me puse a pensar en series y películas que traten de eso, de cosas que tenemos pero que a veces subestimamos o damos por hechas, pero este tipo de vínculos son irremplazables. No tengo dudas de que la amistad femenina es distinta a la masculina, de que nosotras compartimos vivencias universales a la mujer que solo nosotras entendemos, sufrimos, sabemos pasar y superar. Cuando pienso en eso me acuerdo de la vez que mi mejor amiga se hizo un test de embarazo por primera vez y la fui a acompañar, y cuando dio negativo, las dos nos pusimos a llorar abrazadas de alegría; en esos momentos una se da cuenta hasta dónde sentimos el dolor de la otra en nuestra propia piel. Estas series/películas muestran un poco cómo es:

Ya miré Sex and The City como seis veces y probablemente la vuelva a ver. Al ser una serie que empezó a fines de los 90, obvio que tiene algunos temas polémicos, como cuando Carrie dice que la bisexualidad es simplemente indecisión cuando sale con un chico bisexual. Tan deconstruidas no estaban todavía. Y convengamos que hablamos de pibas blancas, clase media y alta, que se desviven por la moda. Obviamente tan “woke” no iban a ser. La realidad es que a mi me cautivó -más allá de los típicos atractivos de una serie medio boluda como lo es la ciudad misma de Nueva York o las situaciones por las cuales pasan las protagonistas- el lugar tan importante que ocupa el vínculo tan real y constante de amistad que tienen las cuatro protagonistas, más allá de sus extremas diferencias. Me imagino que varias de las personas que están leyendo esto conoce los personajes principales y algo de sus personalidades, incluso si no han visto la serie: Carrie, la narradora, columnista de sexo en un diario de la ciudad, un poco intensa de más, pero la queremos; Samantha, la favorita de todes, que lleva su vida sexual de forma totalmente abierta y libre, “como un hombre” (sí, bueno, estereotipos) según Carrie, o sea, teniendo sexo casual sin necesidad de tener vínculos emocionales con sus parejas sexuales, prefiriendo historias de una noche en vez de relaciones amorosas; Miranda, abogada y feminista, que lucha con ser valorada en su rubro laboral y con no dejar que los hombres le pasen por arriba; y Charlotte, la más anticuada, digamos, religiosa y conservadora, que sueña con encontrar al hombre perfecto y casarse y tener una vida re cliché. Lo lindo de la serie es justamente que todas tengan sus diferencias, y que a pesar de las tensiones o distancias que puedan causar, siempre se ponen en primer lugar. A mí ver ese tipo de amor incondicional entre mujeres siempre me generó tremendas ganas de tener amigas así, que te dicen las cosas de frente y te quieren y te cuidan y por eso a veces se vuelve abrumadora la relación. Siempre quise tener una amiga a la cual llamar cuando tengo que hacer catarsis, aunque odie hablar por teléfono. Ahora las tengo, por suerte. Capaz que la primera vez que la vi era más adolescente y tenía amistades, aunque reales, un poquito más inmaduras. Hoy miro la serie y me reconozco en ese vínculo tan lindo, sincero, fiel. Hoy llamo a mi mejor amiga para que me calme cuando el gato de mi hermana al cual estoy cuidando se esconde y no lo puedo encontrar y me angustio hasta las lágrimas, o cuando simplemente necesito hablar de algo para que deje de dar vueltas en mi cabeza. También espero ser algún día (o espero ya serlo) el tipo de amiga que si le decís que estás triste te cae a tu casa de sorpresa con comida china para que no estés sola.

 

Sex and the city, 1998 – 2004

Broad City también es una comedia, también en Nueva York, también es sobre amistad, pero no tiene nada que ver con Sex and the City. La mayor diferencia es el tipo de humor, más absurdo y negro. También cambia que, al ser una serie estrenada en 2014 por dos comediantes feministas norteamericanas, las temáticas son más actuales y politizadas, los personajes más diversos, los discursos más modernos. Pero la amistad sigue intacta como tema reinante, más allá de las pequeñas cosas de cada una y de cada mini historia dentro de eso. Esta serie es un poco menos conocida, al menos yo nunca había escuchado de ella hasta que una amiga me la pasó hace menos de dos años (tiene 5 temporadas, terminó hace poco). Justo empecé a verla cuando empecé a sentirme un poco más yo, a conocer gente nueva que me hacía reír y experimentar cosas nuevas y divertidas constantemente, y también pude sentirme bastante identificada, más que nada con el vínculo de las pibas (aunque en otro nivel porque en Broad City se maneja demasiada locura). La serie es hilarante de principio a fin, con un humor bastante único que no sé qué tan universal es, pero espero que bastante, porque yo la disfruté muchísimo. Básicamente te muestra el día a día de dos pibas jóvenes que viven en Nueva York, con todas las rarezas que esa ciudad ofrece: chongos, chongas, la búsqueda de un laburo que no sea horrible o la paja de laburar, el intento de vivir del arte, primeras experiencias con drogas, conciertos a los que nunca llegan, roommates odiosos y vecinos incómodos. La última temporada la vi medio que al mismo tiempo que mis dos otras amigas que la veían, mis amigas más cercanas, y el final nos destrozó a todas por igual, pero para bien. Te recuerda a valorar este tipo de amistad tan honesto y profundo que no suele aparecer muy seguido.


Broad City, 2014 – 2019

Por último voy a hablar de una película que también vi mil veces y sigue sin aburrirme. Recurro a ella como un lugar seguro, no sé porqué, ni qué tiene que me calma. También es en Nueva York ahora que lo pienso, pero juro que la selección no fue por gusto. Se llama Frances Ha (está en Netflix), y es protagonizada y co-escrita por Greta Gerwig – que el año pasado fue nominada en los Oscars como mejor directora por Lady Bird, convirtiéndose en una de las cinco mujeres que fueron nominadas por mejor dirección en los 91 años de historia de los Oscars – y se basa en su relación con su mejor amiga de toda la vida, que al comienzo también es su compañera de apartamento, relación que cambia cuando Sophie, su amiga, se pone de novia y se muda a otro apartamento y en seguida a otro país. Frances, la protagonista, pasa por una especie de crisis en la cual no se encuentra a ella misma sin su mejor amiga, no tiene mucha idea de qué hacer de su vida más allá de la danza que no le da suficiente plata para mantenerse, y que al irse Sophie de su apartamento se muda con dos pibes divertidos que al principio la hacen sentir bien pero no encuentra lo mismo que tenía con su mejor amiga, se siente un poco por fuera. Su vida sin Sophie de alguna manera se siente vacía y ella sigue hablando de su amiga con todo el mundo, porque para ella Sophie sigue siendo la mejor del mundo. Supongo que la película me gusta tanto porque cuando la miré por primera vez yo tendría 17 años, y también estaba pasando por un momento en el cual me estaba distanciando bruscamente de las amistades que conocía de toda la vida (pasaje del liceo a facultad) y me sentía un poco (bastante, para ser sincera) perdida por consecuencia. De hecho fue el tema que más traté en mi año de terapia.

Frances Ha, 2012

Es raro cómo las amistades definen etapas de nuestra vida de manera tan fuerte, y los distanciamientos surgen también de cambios internos. Para mí estas historias retratan muy bien no sólo la cercanía entre amigas y la manera en que realmente a veces tu mejor amiga puede sentirse como un “alma gemela” pero también el dolor de separarse y de sentirse sola y vacía cuando esa amistad toma un respiro. Lo lindo del arte para mí es cuando te toca donde duele, porque te recuerda que el dolor es universal, que todos y todas pasamos por las mismas cosas y que siempre terminamos saliendo de eso. Hoy sé que es así, que esas relaciones que tenía miedo de perder al final sobrevivieron a pesar del cambio, como la de las amigas de esta película, y que nuevas amistades vinieron a salvarme un poquito de eso. Una aprende que las amistades van mutando, como todo en la vida, pero que sin son buenas, sobreviven. A mí eso me deja muy tranquila. Por eso siempre vuelvo a estas historias.

Texto: Martina Vilar


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s