Voy a hablar sobre cambio. No porque tenga ganas sino porque hace mucho que no escribo y quiero destrabar cosas que ni sé si tengo trabadas adentro. Cuando digo mucho me refiero a meses y hace tiempo que no me pasaba.

Ahora mismo estoy en un tiempo raro – dejé mi trabajo por otro que voy a empezar en un par de semanas, y creo que tener tiempo libre me quema la cabeza más que trabajar ocho horas. Creo que inventamos el laburo en parte para no tener tanto tiempo libre con nosotrxs mismxs. O es un bolazo que estoy tirando y en realidad es al revés: nos atormenta tener tiempo libre porque nos llena de culpa no estar siendo “productivxs” y estar tiradxs en el sillón mirando una serie por tres horas seguidas. O capaz que sólo me pasa a mí. Pero tantas horas en mi casa adormecen un poco mi mente, no pienso en nada, y por eso quise ponerme a escribir, porque para mí es bastante terapéutico, escribir mientras pienso y ver qué sale.

Este año para mí fue y sigue siendo un año de bastantes cambios. Me puse de novia por primera vez, empecé el último paso de mi carrera – la tesis-, una carrera que después de 5 años estudiándola ya no sé si me apasiona, la dinámica de algunas de mis amistades cambiaron, empecé un trabajo nuevo, planeé irme del país el año que viene, me desamigué un poco con mi cuerpo nuevamente, me cuestioné mucho qué mierda quiero hacer con mi vida (laboralmente) y ahora la derecha tiene chances de ganar las elecciones, algo que no tiene mucho que ver con esto, pero que me llena de tristeza y de miedo.

Básicamente pasé por varios leves altos y bajos pero más que nada por un montón de estabilidad, de rutina, de ir a trabajar en el mismo bondi de la misma hora todos los días, tratar de dormir en la hora de que separa mi casa del laburo, trabajar de algo que no me volvía loca – ni en el buen ni en el mal sentido – que era predecible y para nada desafiante, volver a casa, hacer cosas en mi computadora por un par de horas, hacer ejercicio, dormir, repetir. Suena medio deprimente, aunque es lo que hacemos la mayoría, pero también me imagino que todxs, al igual que yo, tenemos cosas que nos distraen de esa rutina: personas, más que nada. Y esas personas, amigas, amigos, pareja, familia y cachorritos, han hecho de mi rutina algo que no me quemaba para nada, algo que pasaba ligeramente, sin darme lugar a cuestionarme nada y sentarme a pensar en lo que me está, estaba, estuvo pasando.

Hoy me doy cuenta de que fue un año bastante mediocre, salvo respecto a mi relación amorosa y momentos puntuales de amistad y cosas lindas como irme a ver una banda hermosa a Buenos Aires con amigxs (parece que fue hace mucho más que unos meses), todo el resto pareció medio quieto y aburrido y me sacó energías para hacer cosas que me gustan. Sin darme mucha cuenta empecé a funcionar un poco en modo autopiloto, por inercia, y por ahí en ocasiones me juntaba con amigas y me sentía ausente, distanciada, aún teniendolas al lado. Ahora veo que era también porque me sentía distanciada de mí misma, de las cosas que me hacen sentir viva y llena. El tener que laburar de algo que no me apasionaba por un sueldo y levantarme con sueño y trabajar con sueño y volver a casa con sueño por sentirme vacía y aburrida, afectó mis amistades y sobre todo mi relación conmigo misma. Tengo que admitir que también me da un poco de miedo que mi vida vaya a ser así, primordialmente rutinaria con algunos descansos y momentos de auge. Esas crisis existenciales tampoco ayudan a estar bien.

También a eso tengo que sumarle el año pasado para mí fue un año increíble y yo soy una persona muy nostálgica, que sin querer comparo cosas del pasado con el presente, aunque a veces sea medio masoquista. El año pasado fue un año muy espontáneo, donde cambié de círculos, conocí un montón de gente y en especial a mi mejor amiga, me lo pasé haciendo cosas que me gustaban y me daban miedo al mismo tiempo, me sentí mucho más cómoda con mi cuerpo y mi persona, y justo antes de que terminara, me enamoré. Así que es difícil compararlo con este año que lo dediqué, básicamente, a ahorrar y pensar en recibirme y en irme pronto del país para cambiar de ambiente y vivir cosas nuevas. Creo que la cagada es esa: cuando proyectás vivir cosas nuevas en otro lado, todo lo que pasa acá te empieza a parecer viejo y lo mismo de siempre. Ya no te esforzás mucho por estar acá. La vida se transforma, básicamente, en un reloj haciendo tic tac todo el tiempo. Ya me había pasado esto antes, cuando era adolescente y soñaba con irme a vivir a alguna ciudad gigante y divertida y todo acá me parecía un embole, y ya había llegado a esta misma conclusión: no lo hagas, viví el presente. Al parecer me olvidé.

La verdad es que en general la he pasado bastante mal comparando cosas que ya no son como eran y capaz que antes eran mejor, o comparando lo que es ahora con un futuro inventado, pero las cosas cambian, para bien o para mal, porque todo está en constante movimiento y porque yo, sin darme cuenta y aunque no sea fácil de admitir, no soy la misma todos los días. Creo que hasta hace poco para mí era súper fácil y lindo definirme en relación a lo que me rodeaba, porque lo que me rodeaba me gustaba mucho y todo me parecía nuevo y emocionante. Hoy esas cosas que antes eran nuevas ya no son nuevas aunque me sigan gustando. Hoy me cuesta más definirme a mí misma, encontrar algo que me destaque de alguna forma, porque lo que tiene más presencia en mi vida a presente es mi relación, y por mucho que me guste y me llene, no me quiero definir enteramente en base a ella.

Supongo que lo que me falta reinventarme un poco, buscar cosas nuevas que no busquen sacarme de la rutina sino más bien, incorporarle a esa rutina más cosas buenas y nuevas, que lleguen para quedarse: empezar un curso de algo raro que nunca pensé que podría interesarme o de algo que siempre quise aprender, trabajar en algo que me exija cosas nuevas, vestirme distinto a ver si cambia la forma en que me veo a mí misma. Parecen cosas chicas pero que a veces llevan a cosas grandes; casi toda la gente que me rodea hoy en día la conozco gracias a haberme animado a hacer algo nuevo hace un par de años.

Capaz que me busco problemas donde no hay y es un bolazo estar buscando siempre algo nuevo cuando todo ahora está bien, pero capaz les pasa a todxs ¿no? ¿Les pasa de querer reinventarse aunque sea un poquito de vez en cuando? Sé que muchxs lo hacen cortándose o tiñéndose el pelo de un color raro, sería una solución perfecta para mí hoy en día, pero yo tengo poco pelo y las veces que intenté cortármelo distinto me quedó como el orto.

Texto y foto: Martina Vilar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s