#12

Y un día cualquiera, me di cuenta de que ya no me acuerdo de tu voz.

Hace rato hice el esfuerzo consciente de recordarte y no te encuentro. Sí te encuentro a vos, claro. Pero estás cada vez más fragmentada. Y hoy tu voz ya no está.

Me acuerdo de tu piel, de tu cuello. Me acuerdo de tu espalda, de esa curva que tanto me gusta. De tus caderas bailando candombe. Me acuerdo de tu sonrisa -a medias-. También me acuerdo de cuando no sonreís. De tus vacíos, de tus abismos.

Me acuerdo sólo de algunas miradas. Me cuesta mucho recordar las miradas felices, pero aquella última mirada, fría, ausente. Implacable. Esa sí que la recuerdo.

Y aunque pasé todo el día intentando ya no me acuerdo de tu voz.

Es como si algo en mí se hubiera cansado de extrañarte. El encargado de revivir tu sonido agarró sus cosas y se fue. Y tu voz se fue con él. Y quedaste muda.

Ahora sos un recuerdo mudo.

Mutilado.

Sólo retazos de lo que eras. De lo que fuimos.

Ya no sé si te extraño. No sé si te extraño a vos, a lo que creí que eras. A lo que teníamos, o a lo que creí que teníamos.

Todo se hace cada vez más borroso.

Ya no me quedan más que imágenes. Breves sensaciones que todavía puedo revivir.

Cicatrices.

Los dos destapadores que te robé.

Y silencio.

#13

Vi lo nuestro desarmarse como en una pantalla gigante. Adelante mío desfilaron los celos, la distancia, el frío, el dormir de espaldas, el no extrañarnos, el necesitar un espacio del otro. Todo eso dolió tan profundo que ya ni lo sentimos, ¿no? Llega un punto que la piel pierde sensibilidad o la mente bloquea el dolor, yo creo que nos pasó eso.

Siempre me pasa lo mismo. Desde chicos nos enseñan que todas las relaciones van cambiando con el tiempo y transformándose, que no es tarea fácil mantenerse cerca, que algunos amores no son para siempre. Todo eso ya lo sé pero no lo tengo asimilado, nunca me imagino que me podría pasar a mí, a nosotros.

Sin embargo acá estoy. Ayer me fui de casa (nuestra casa, tu casa), hoy vuelvo a mi cuarto vacío, vuelvo a mis paredes llenas de poemas que me hacían llorar hace unos años, vuelvo a los recuerdos, a mi vida antes de vos. ¿Qué raro no? Cómo algunas personas son sólo capítulos de nuestras vidas. Y ahora arranco como de cero, cargando una historia más, un peso más en mi valija, unos dolores más en el pecho que me van a quedar ahí de souvenir de mis años con vos.

Un poco de miedo siento. Como cuando me soltaste la mano aquella noche que nos peleamos en la esquina del bar y te fuiste solo, y yo ya no sabía dónde estabas, y yo te miraba de lejos pero tu silueta perdía definición y te volvías cada vez más lejano, cada vez más oscuro, cada vez más borroso. Capaz que fue eso lo que pasó entre nosotros, sólo que más lento. Por momentos siento que sigo en esa vereda. Buscándote.

Mandanos tu carta a cartas@hera-mag,com

Foto: Martina Vilar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s