Aclaración: unos días después de la publicación de este artículo se descartó que el caso se tratara de una mutilación genital. El artículo se queda porque el sentimiento no deja de ser relevante siempre, desafortunadamente.

Otra vez Valizas fue lugar de violencia machista llevada al extremo: pasó con el femicidio de Lola Chomnalez en 2014, con la violación grupal en 2019, y ahora hace unos días, se supo que una mujer fue encontrada en el boliche El León sangrando debido a una mutilación genital. Una locura.

Ser mujer es peligroso: viajar solas es peligroso, caminar de noche es peligroso, ir a citas de tinder es peligroso, ahora parece que irse de vacaciones con amigas también lo es. Recuerdo cuando, hace unos años, mataron a dos mendocinas de 21 años en Ecuador, y a mí un poquito se me rompieron todas las esperanzas de alguna vez hacer un viaje así sola o con una amiga. Estamos constantemente pisando un campo minado: la única forma de no correr riesgo sería no movernos. Pero eso no es vida.

Cada vez que leo noticias de este tipo se me eriza la piel. Se me eriza la piel, muchas veces lloro por unos minutos, pero después sigo con mi vida. Porque no quiero pensar en lo horrible que es transitar este mundo siendo mujer, ni quiero pensar en la posibilidad de que algo así le pase a mis amigas o a mí – aunque obviamente, ya es suficientemente horrible y doloroso que le pase a una desconocida.

Hace poco leí en twitter que hubo un escándalo porque una piba twitteó que las que somos heteros somos unas pelotudas por seguir teniendo sexo con hombres, sabiendo que el orgasmo es (en general) clitoriano y que no “necesitamos” coger con pibes para acabar. Más allá de que lo que dijo fue una idiotez porque la sexualidad no es una elección, se me cruzó por la cabeza que estar con hombres es bastante riesgoso. Sobre todo si no los conocemos bien.

No hay un hombre que sea completamente feminista – en mi opinión. Ya bastante difícil es ser mujer que se considera feminista y ser realmente feminista en todos los aspectos de nuestras vidas. No es tarea fácil despegarse de estereotipos y enseñanzas que aprendimos toda la vida, no sólo en el ámbito familiar y social si no en absolutamente todos: los medios de comunicación, la escuela, los espacios públicos. Imagínense si un hombre, que nació en un mundo que lo coloca automáticamente en un lugar privilegiado, va a poder estar 100% deconstruido (aprecio a los que al menos lo intentan). 

Esto significa que, siendo una piba del 2020, al conocer a pibes por internet como todx millennial, ir a un camping con tus amigas en verano, mamarte un poco demasiado en un boliche, cada encuentro casual con un pibe desconocido, estamos siempre corriendo riesgo. ¿Cómo podemos transitar nuestras vidas sin sentir miedo si cada extraño podría ser un violento? Me parece innecesario aclararlo pero por las dudas lo hago: claramente una mujer también puede ser violenta, pero antes de usar ese argumento boludo, busquen estadísticas: nosotras solemos ser las vulneradas y víctimas.

Confieso que antes no entendía del todo por qué algunas pibas no querían que los hombres acudieran a las marchas del 8 de marzo, si es una lucha que tenemos que lograr como sociedad entera, y si hay muchos hombres que la apoyan. Pero cada vez entiendo más: no podemos confiar en el progre, no podemos confiar en el aliado, no podemos confiar en ninguno. No olvidemos que Valizas es visto como un balneario medio “hippie”, piola, lleno de zurdos cero conservadores que seguro se tildan de feministas o simpatizantes. Mi experiencia de abuso fue de parte de un hombre así, que parecía amistoso, teníamos gente en común, era visto como un pibe bueno, con la cabeza muy abierta, obvio, de izquierda, “re” progre, mucha consciencia social. Tranquilamente podría habérmelo cruzado en alguna marcha y me hubiera llenado de bronca e impotencia. 

No sé bien a dónde quiero ir con esto más que desahogarme y pensar en voz alta. Da bastante miedo darse cuenta de que nuestras vidas o nuestro bienestar están un poco dejados en manos de los hombres: si son violentos, si no, si nos van a tratar bien o van a ser unos forros. 

Pibas, con toda la tristeza y el dolor del mundo lo digo, tenemos que aprender a cuidarnos. Entre nosotras y a nosotras mismas. Estemos alertas, cuidemos a la que está muy borracha o drogada aunque sea una desconocida porque es más vulnerable ante los abusadores, no confiemos ciegamente en ningún pibe aunque parezca buena onda. Sé que sueno re perseguida y exagerada, pero una aprende con experiencia propia, y lamentablemente, también con noticias como las de Valizas, que parecen sacadas de un cuento de terror, pero pasan a la vuelta de la esquina. Se cae de maduro que no deberíamos ser nosotras las que estamos alerta, que simplemente ellos deberían dejar de ser violentos. Pero eso, si llega, tomará años. Por ahora, aunque dé bronca, sabemos que ellos no nos cuidan, así que cuidémonos nosotras.

Texto y foto: Martina Vilar

2 respuestas a “Campo minado

  1. La fiscalía determinó que no fue una mutilación genital. La responsabilidad no fue aún determinada, si fue ella o su amiga la responsable. Que se usen hechos lamentables sin dar toda la información no sirve para defender realmente el cuidado de todas y todos.

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  2. Estimadx, cuando este suceso salió a la luz era creencia generalizada que el caso se trataba de una mutilación genital. Dejamos el artículo porque el sentimiento de la autora no deja de aplicar a otros casos. De todas formas agregamos una aclaración; gracias por traerlo a nuestra atención.

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