Reseña del ensayo “Su cuerpo dejarán” de Alejandra Eme Vázquez.

Hubo un momento en que Alejandra Eme Vázquez (Autora) vivía con una situación laboral tan precarizada que no quiso extender la agonía. Cuando llevaba 12 años de docente de secundaria en Ciudad de México, la posibilidad de cuidar de su abuela materna de forma remunerada fue un salvavidas. Sus patronas pasaron a ser su madre, su tía y su Abuela. 

Primero sintió la culpa por cuidar de alguien que la cuidó tanto a ella de pequeña, y a su vez, cobrar dinero por ello. También le pareció extraño el cuidar como un trabajo. Pero lo aceptó, aprendió, y hasta escribió un libro -para descargar gratuito en digital- sobre su experiencia.

Su Cuerpo dejarán es un ensayo (también relato íntimo) sobre todo lo que concierne al trabajo de los cuidados, la vejez y la precarización laboral. Un ensayo feminista y colectivo, escrito desde un cuerpo precarizado para otros cuerpos precarizados. Un cuerpo que se acostumbró a dejarse de lado para la atención y el bienestar de los demás. Por la propia experiencia, las lectoras entenderán. 

“Escribir este libro es, necesariamente, escribir la historia de cómo ha sido escrito este libro”, dice. Un gran acierto de Autora es plasmar en cada página el proceso creativo que le llevó tantas penas, alegrías y desasosiegos. Ella abre las puertas de su casa, de su intimidad, de su compleja -como cualquiera- interna familiar para hacer público los hilos invisibles que tejen la madeja de las tareas de los cuidados y la de los procesos creativos.

Autora tiene infinitas excusas por las que no escribir este libro, pero al fin y para bien, siempre encuentra la fuerza para seguir haciéndolo. 

También es colectivo cuando busca dialogar en cada pagina con le lector, cuando le pregunta y provoca pensar en su propia situación laboral precarizada o su futura -o presente- vejez. Autora tiende la mano para un recorrido musical para la vejez, el preferido y elegido por cada une.  

En cada apartado deja abierto un surco de dudas ¿A dónde se van de vacaciones las personas que cuidan sin remuneración? Le lector elige dónde y cómo adentrarse. Se recomienda una primera lectura calma y global; dejarlo reposar, y al tiempo, retomarlo para decidir dónde aterrizar. Más que todo, se recomienda disfrutarlo. 

El texto de Autora es por sobre todo honesto. Pone en palabras sus prejuicios, vergüenzas y miedos para espejar los nuestros. Entiende que no existe nada que le prometa una vejez tranquila y feliz como ella quisiera. Lo hace libro y hasta se gana un premio. Valiente Autora.   

Logra describir la sutileza de las tareas más importantes de los trabajos de cuidados. Tan sutiles que podrían pasar desapercibidas para cualquiera, pero que requieren extrema atención y esfuerzo. No deja lugar a la duda de que las tareas de cuidados deben ser remuneradas, porque ejercerlas puede llevar al cansancio crónico o hasta la depresión, porque con sonrisas y el amor devuelta no se paga el alquiler o la comida, no se vive. Y es tan vasta la capa invisible sobre los trabajos de cuidados que hasta una nieta no puede reconocerle a su abuela que le cocina, limpia la casa y la acompaña al médico, por dinero. 

No es pecado sentir orgullo por esas nietas que deciden cobrar dinero por cuidar a sus abuelas. Por pensar un futuro con más personas ejerciendo las tareas de cuidados de forma remunerada. Sean madres, padres, hijxs, nietxs o no. Da igual. 

Y este libro tiene la estampa mexicana cuando también dialoga con los muertos; le dice a Quevedo que nuestros cuerpos ya no los queremos dejar más, que ya fue suficiente, que ahora están con nosotras y para nosotras. 

Autora y sus lectoras nos permitamos un baile.  

¿Por qué leer este ensayo en Uruguay ahora?

Porque estamos recién entendiendo que las tareas de cuidados necesariamente conllevan corresponsabilidad entre géneros. Porque al igual que este libro, los cuidados se hacen de forma colectiva y necesitamos que los tíos, primos, hijos, padres, sobrinos, maridos, se hagan conscientes de sus responsabilidades. 

Si bien el país ya cuenta con un Sistema Nacional de Cuidados (SNC) desde 2004, a través del que ha formado y regularizado el trabajo de muchxs cuidadorxs (igual el 94% de las personas que trabajan en el programa de asistentes personales del SNC son mujeres), aún no es accesible para todxs.

Su cuerpo dejarán se publicó en coedición de Kaja Negra, El Periódico de las Señoras y Enjambre Literario. Alejandra Eme Vázquez (Ciudad de México, 1980) estudió Letras Latinoamericanas en la Universidad Autónoma de México y tiene a su cargo el espacio Pensar lo doméstico. Descarga el ensayo de forma gratuita aquí

Texto: Florencia Pagola

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