Camila Cardozo tiene 22 años, es música, productora, modelo, estudiante de crítica de artes y forma parte de los colectivos Prendidas Fuego y Mizangas. Nos juntamos con ella pre-cuarentena en el Parque Batlle para hablar de su trayectoria como música, sus planes de irse a estudiar a Buenos Aires y sobre cómo relaciona lo político con lo artístico. 

H- ¿Qué es bien lo que estudiarías en Buenos Aires?

Arranco en marzo las clases en la Universidad Nacional de las Artes. La carrera es Crítica de Artes, está bueno. Es crítica pero también tiene que ver con la difusión de las artes también y tiene que ver con la producción artística. Yo acá hice un curso en la fundación ITAU que es gestión de la producción artística y a partir de hacer ese curso es que decidí, más allá de que capaz ya tenía alguna experiencia, que me quiero dedicar a producir y me interesa que mi enfoque como productora, como soy música también, sea desde lo artístico, con otra sensibilidad. No es lo mismo un productor que no es artista. La productora tiene esa cuestión de adoctrinamiento, de sistema de control, lo veo también por ese lado, por mi experiencia propia y porque siento que estamos – las personas que nos dedicamos a la música – en una lucha constante con la industria y con pertenecer o no, ser un producto o no.

H- ¿Antes de esto estudiaste alguna otra cosa?

Estudié psicología, dejé. Estudié letras, dejé. En la universidad pública no hay ninguna carrera de gestión o producción artística. El curso ese de ITAÚ que es de un año y me sirvió pila, yo entré ahí pensando en hacer periodismo cultural y una semana antes del curso decidí cambiarme a gestión artística, porque me servía mucho más para mi carrera. Fue un viaje, entré ahí y me di cuenta que quería dedicarme a esto. 

H- Está bueno porque es un laburo relacionado al arte pero que por ahí te puede dar más ingresos y podés organizar las cosas que vos querés ver a nivel artístico acá.

Si, yo siento que a mi me cambió mucho mi perspectiva. Yo ya tengo claro a la hora de laburar que hay pila de decisiones que las quiero tomar yo. A la hora de grabar los arreglos los hago yo muchas veces si puedo, estoy en un proceso de empezar a producir beats, etc. Quiero tener el control. 

H- Hay varias mujeres jóvenes en la vuelta que están empezando a producir y crear nuevos espacios para mujeres artistas que por ahí no tienen tanta chance en otros espacios.

Yo estoy en el colectivo Prendidas Fuego que a veces tocamos en festivales, pero sí, en general la grilla son mayoría hombres.

H: ¿De qué trata Prendidas Fuego?

Yo no estoy desde que surgió, pero tiene que ver con el tema del hip hop y freestyle, es un colectivo feminista donde también forman parte disidencias, ese es el enfoque. También formo parte de Mizangas, que es de mujeres afro, feministas, lesbianas y trans. Para mi es re importante la militancia activa, estamos en un momento zarpado a nivel sociocultural y siento que hay poco compromiso social. Si agarro un proyecto me lo pongo al hombro, con la convicción de que creo en lo que estoy haciendo y creo que estoy haciendo algo que puede cambiar el mundo. 

H: Es que el cambio que está pasando lentamente de que haya más festivales con mujeres y disidencias de protagonistas es porque colectivos como esos crean esos lugares. Si no es por ellos, si dependemos de los mismos de siempre, van a seguir habiendo espacios totalmente ocupados por hombres en el arte. 

Yo siempre digo esto, y pasa en todos los ámbitos: los hombres ya tienen su propia cofradía. A mí me empezó a pasar que me interpelada cada vez más eso y me di cuenta de que somos nosotras solas que tenemos que generarnos nuestro espacio, ningún varón va a venir a facilitarte nada. Obviamente hay varones en la industria y en el ambiente de la música que me favorecieron, que son buena onda, no es que todos los varones nos excluyen, obvio, estoy hablando de un estereotipo. Es muy difícil hacer arte en un mundo de varones. Está ahí la cuestión. 

Foto de Fiorella Gagliardini @fichulu

H: Los colectivos como Prendidas Fuego, ¿cómo funcionan? ¿Cómo definirías un colectivo?

Prendidas Fuego es un colectivo feminista de músicas y artistas visuales, más que nada de la vuelta del rap y hip hop, y yo cuando me sumé no quería solamente ir a rapear y listo, quería si podía dar una mano en producción, etc. Lo que quiero hacer ahora tomando en cuenta del proyecto prendidas fuego, me gustaría poder ir a tocar con todas a Buenos Aires, tenemos merchandising, etc. Lo que está bueno es que se da eso de que tenemos diseñadora, ilustradora, DJ, y es todo re interdisciplinario. Yo con Mizangas aprendí que un colectivo es realmente salir de vos para trabajar con el otro, militar con el otro, desde un lugar donde sabes que existe una reciprocidad. También aprendí un montón de cosas sobre mí misma. Está esa idea de descentralizar todo y mirar al resto, cuando en el sistema capitalista siempre te incentiva a sólo mirarte a vos misma. A mi me cambió pila la cabeza empezar a militar activamente y darme cuenta de que se necesita compromiso social, se necesita realmente salir a la calle, hacer. Para mí sinónimo de colectivo es accionar, creer en el cambio, no cerrarse ni adoctrinarse, aprender de vos y de los demás, ceder.

H: ¿Y Mizangas también es para artistas o es más general?

Mizangas milita contra el racismo. Es un colectivo de mujeres feministas, que milita no necesariamente desde el arte, pero hay bastantes artistas que forman parte. Con Mizangas hacemos incidencia política. Generamos acciones, campañas, participación en marchas, apoyo a otros colectivos. 

H: Se podría decir que la esencia de los colectivos está relacionada con el fin del individualismo. ¿En ese sentido te identificás más con algún tipo de ideología dentro del feminismo?

A mí como feminista ya no me va el feminismo liberal. Tomo muchas cosas del feminismo radical. Lo que pasa con el feminismo liberal, que lo ves bien claro, es que las mujeres negras, trans, el tema del abolicionismo, la prostitución, el feminismo liberal ahí no dice mucho, es más individualista, y lo noto en amigas mías que son más liberales. Pero me quedó claro también en la música, en el racismo sobre todo, que no es misión cambiarle la cabeza a nadie, ni deconstruir a nadie. Si tenés un viaje con el racismo, ponele, porque yo sea tu amiga negra no tengo porque deconstruirte en relación a eso. Hacé vos tu proceso, y después vemos.

H: ¿Cómo empezaste con la música?

En el 2014 empecé a hacer todo. Siempre tuve como eso de la beta artística, mis padres me influenciaron pila en eso. No sé cómo fue cuando me di cuenta que quería profesionalizarme en la música, capaz que fue hace dos años. Cuando tomé esa decisión asumí un montón de cosas y entré más en esa lucha entre ser un producto y venderme o mantenerme más al margen de eso. Laburé con productoras y con managers y hay todo un tema con el control que es una cosa a resolver en todes. Me parece que como artistas está bueno el pienso ese de si querés tener el control vos o cederlo a alguien y hasta qué punto hacerlo. Todo eso me lo vengo cuestionando. Pasé ahora a autogestionarme de nuevo, no quiero atarme a nada, y como también quiero dedicarme a producir, me sirve ser yo misma mi productora artística. Arranqué en el 2014 a componer, tocar la guitarra. Mi viejos son muy de la música brasilera, uruguaya, cubana, lo latino, y eso tiene un peso en mi música. También mi viejo es muy del pop, le gusta lo que está de moda. Ha pasado de J Balvin a Camila Cabello. le gusta lo comercial. Y lo comercial tiene eso de que puede estar bueno cómo puede estar de menos. Pero la cultura pop en general me re influenció, aunque esté re desvalorizada. 

H: La cultura pop es muy tildada de superficial o de “música mala” pero en realidad refleja mucho de la sociedad, al ser de las cosas que más se escuchan y más venden. 

No sé si es del todo superficial. Me parece que otras culturas musicales también buscan ser comerciales, buscan vender. Todo el mundo busca eso. No me gusta hablar de música mala ni música buena. Sí hago una crítica a esto de que hago música porque está de moda hacer música, o saco fotos porque está de moda, soy modelo porque está de moda. Vos te das cuenta cuando alguien lo hace porque está de moda o porque le gusta realmente. Con que te guste alcance. No es que tengas que ser súper intelectual y profunda. Mientras que realmente te guste, lo sientas, sea real, creo que es suficiente. Yo hago un hincapié en lo verdadero, en lo que tiene sustancia, y lo que no. No me va lo banal de acercarse al arte desde un lugar tan vacío, y eso pasa mucho. 

Foto de Adriana Navarro @adrianaanavarro

H: ¿Desde dónde creés que te acercás vos al arte? 

En mi caso la música viene desde un lugar re inconsciente, lo empecé a conectar con la ancestralidad y mi historia familiar y mis raíces que vienen de Bahía y mis ancestros hacían música. A partir de eso entiendo la relación de mi viejo y mía con la música. He dicho alguna vez que iba a abandonar la música, pero creo que realmente yo sé que jamás podría dejarlo, es una cosa que ni siquiera sé hasta qué punto lo elijo y hasta qué punto no puedo dejarlo aunque quisiera. Siento que es una conexión con mi ancestralidad.

H: ¿Cómo llegaste a tocar en los lugares que tocás ahora y a meterte en el hip hop?

De a poquito, remándola, poniéndole el pecho a las balas. Los contactos obviamente tienen un peso importante en cualquier ámbito. Laburo como modelo aunque no quiera ser modelo y conseguí muchos laburos por contactos. Básicamente moverte, ser consciente de lo que querés hacer, ponerte límites también. Me ayuda mi personalidad, mi carácter, eso de que no me voy a dejar pasar por arriba nunca. Esa fuerza interior me ha ayudado pila. Yo vengo del palo del jazz y tocaba con músicos de jazz, ahí me fui moviendo, fui conociendo. Empecé a rapear por el 2016 pero era una cosa que re reprimía. Yo rapeaba pero nadie lo sabía. A partir de que lo dije lo empecé a hacer, conocí gente del ambiente. Ahora estoy en un mood de hacer cada tema con productores distintos, porque cada uno me aporta una visión distinta, una creatividad y un pienso particular, y me cambia a mí la perspectiva también. Me voy metiendo de a poco. Tampoco siento que yo esté en la escena del hip hop. Siento que lo que hago ahora es afro fusión que es tomar raíces afro de diferentes géneros de música y fusionarlo de cualquier forma le agregaría: siempre y cuando sea afro-céntrico. Mi música es neo-jazz, neo-soul, pero también es hip hop, también es rap, etc. 

H: No te importa demasiado entonces que tu trabajo sea especialmente cohesivo, que tenga un género definido y un estilo preciso.

No, al contrario, la idea es que todo sea diferente. Igual ahora estoy trabajando con mi nuevo EP, que quiero que sea conceptual, y los discos conceptuales tiene eso de que tienen un tema central, una idea central. No es que mi música no tenga una narrativa. Hay cuestiones que atraviesan mi música siempre: la soledad, la vida, la muerte. En este disco que voy a sacar tiene mucho peso la muerte. Me gusta que la interpretación a la hora de escucharme sea desde la abstracción. Hago música desde ese lugar. Considero que mi sonido, mi musicalidad, es re abstracta. 

H: Las personas son ambiguas, no podés esperar que un artista haga siempre lo mismo en todas sus canciones.

La gente siempre va a esperar o pensar de vos, eso es lo que como artistas tenemos que ir laburando e ir teniendo claro, no podés guiarte por lo que piensan los demás, porque obviamente los demás van a opinar siempre. Si vos tenés claro qué es lo que estás haciendo, para dónde vas, para dónde no querés ir, alcanza. Yo tengo claro que no quiero recaer en una cosa vaga, mis búsquedas musicales siempre están buscando algo más, siempre aspiro a más musicalmente.

H: El rap por ejemplo muchas veces está visto como una herramienta de crítica política o social, quizás porque pesan mucho las palabras ¿vos identificás tu rap con eso?

Yo le doy mucha importancia siempre a lo que digo, capaz que porque me gusta leer y escribir, entonces tengo un tema con la palabra, con lo que digo en mi música. Pero me parece que ese peso está en toda la música, no sólo en el rap. Pero el rap surge desde una protesta, lucha, militancia. A veces el rap carga con un estereotipo de que es más machista que otros géneros, o que están beefeandose todo el tiempo. Pero la mayoría de los géneros son machistas de alguna forma u otra. Yo vengo del palo del jazz y te diría que el jazz está dentro de los géneros más machistas. Si sos mina en el ambiente del jazz, siempre te ven como cantante, no hacés otras cosas. Obviamente hay excepciones, los tres pibes con los que toco son los únicos tres pibes con los que sí. Pero yo no pretendo meterme en esos espacios dominados por hombres, yo pretendo crear mi propio lugar, mi propia escena, mi propio colectivo, etc.

H: ¿Cómo fue cuando decidiste dedicarte a la música de lleno, siendo un poco complicado acá en Uruguay vivir de eso, y quizás más siendo mujer?

Me costó. A parte lo que tiene es que si estás en el ambiente de la música, sabés que vas a tener que adaptarte a lo que el bolichero o el productor te ofrezca, cobrar cuando cobres, comer cuando comas. Es un tema el pago en la música. Me acuerdo cuando tocábamos con banda que nadie quería ir a reclamar que nos paguen. ¿Quién va a querer reclamar?

H: No es atípico tener que reclamar que te paguen por tu laburo. El arte a veces sigue siendo visto como un hobbie.

Sí. Tenés que ponerte tus propios límites me parece y te vas poniendo cada vez un techo más alto. Tenés que ser tu propio jefe básicamente y no ceder ni ahí. 

H: ¿Cómo pensás encarar para trabajar como música en Buenos Aires?

Voy a estudiar, ese es mi enfoque. En relación a la música voy en cero, acá ya tengo años laburados, estoy más o menos metida en el ambiente de la música, pero allá va a ser un mundo nuevo. Lo que tengo de ventaja es que ya estoy produciendo alguna fecha, ya me llevo con músiques de allá. Pienso desarrollar mi música allá y voy con la cabeza de que me va a convenir desarrollarla ahí porque hay un mercado mucho más grande y porque siento que en Argentina está eso de que a cualquier bandita o cosa nueva que salga se le presta atención, mientras que acá capaz hay una cultura más de lo viejo, lo conocido. 

H: Respecto a tu modelaje, parece como si crearas personajes en las fotos, a través de la ropa, las pelucas, etc. ¿Eso lo elegís vos? 

Tiene que ver con mi personalidad lúdica. Soy muy del juego, también en la música. El modelaje me sirvió pila para desarrollar mi imagen. Siempre tuve un sentido de la estética, que viene de mi madre y mi abuela. Ahora lo que me pasó este último tiempo es que creé un nuevo personaje, un alter ego, que es “Nomusa”. Entonces en este personaje también me libero de Cami un toque y soy otra, y puedo decir otras cosas también. Me pareció necesario, necesitaba una nueva identidad.

Foto de Melanie Santos @aran.danos

H: Hoy en día muchos géneros, la música en general, viene acompañada de una estética. El trap por ejemplo es súper estético. 

Me parece muy interesante cuando pensás la música desde lo visual, o cuando pensás lo visual desde la música. Me encanta el ejercicio de pasar lo sonoro a lo visual, me re divierte.

H: ¿Cuando tocás en un escenario tocás como vos o como algún alter ego?

Ahora estoy tocando como Nomusa. De hecho en Prendidas Fuego me llegué a presentar como Nomusa, toqué toda con bodypainting y una peluca, que capaz que como Camila ni en pedo lo hacía. Para mí el jugar y la música forman parte de lo mismo. 

H: Para terminar, ¿cómo definís vos el arte? Porque hay mucha gente que tiene conceptos bastante encasillados de qué es o no el arte, hay muchas opiniones. ¿Vos que pensás?

¿Quién dice lo que es arte o no? Yo tuve un profesor que decía que el arte era arte cuando se legitimaba. Yo me legítimo a mí misma, no preciso que el resto lo haga. Para mi está en uno, nadie tiene más claro que vos si estás haciendo arte o no. En mi opinión personal, de alguna forma u otra, el arte tiene que estar politizado. Y si no está politizado, que tu discurso sí lo esté. Discursos que no están politizados de la gente que tiene un montón de seguidores o de la escena… para mí no van. 

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