Hay algo que está sucediendo hace ya un tiempo, pero que pasa cada vez más y me emociona mucho: el cine uruguayo se está reinventando. Podríamos hablar genuinamente de una historia o de una identidad del cine uruguayo recién hace alrededor 20 años. El primer desafío fue encontrar una sensibilidad propia y no emular lo que viene de afuera. Es el típico caso de películas que muchos consideran un “bodrio” porque son “lentas”, “no pasa nada”, en definitiva historias costumbristas de las que nos pasan todos los días y la gente no quiere ver un domingo en el cine para escapar de su cotidianidad. Debo decir que a mí esas películas me encantan, pero también me encanta que haya llegado algo nuevo. Ahora que el uruguayo ya se vio reflejado en pantalla durante un buen tiempo, los realizadores se están saliendo de esa fórmula para darnos historias más power, atípicas, sin perder ese componente tan nuestro en el proceso.

Eva Dans estrenó hace unas semanas la última de las pelis uruguayas que entran en esa línea: “Carmen Vidal, mujer detective”. No sólo es su primer largometraje, sino que además de directora, fue su guionista, una de sus productoras, y la actriz principal.

La ópera prima de Eva Dans es única: dentro de un universo cinematográfico completamente noir y estilizado, vemos una protagonista imperfecta en un arquetipo típicamente destinado a los hombres que habremos visto en películas yanquis cientos de veces. Esta vez, esa detective, mujer detective, es bien distinta: es adicta al porro, la muzzarella cuadrada de delivery y la cerveza industrial. Tiene brotes de amnesia, pocos amigos, y mala higiene. Además, es tremendamente montevideana. La hazaña de “Carmen Vidal” es que todos estos elementos funcionan, en una historia de género con un giro satírico, un thriller lleno de comedia que con su lente captó a una Montevideo, que por lo menos yo nunca había visto en ningún otro lado.

A unos días de su estreno, nos juntamos en el bar Las Flores a charlar con Eva y Alina Kaplan, la productora ejecutiva del proyecto, sobre el proceso creativo de “Carmen Vidal”, su atípico personaje, y sus proyectos futuros.

Hēra: Primero que nada queríamos saber si nos podías contar un poco del guión, ¿cómo empezó a gestarse esa idea? 

Eva: El guión lo escribí en 2016, más o menos en seis meses, pero la idea de la mujer detective la tenía desde antes, surgió primero el personaje de ella. Un disparador del guión fue el gasómetro que lo veía desde la ventana de mi casa, donde viví cinco años. En 2015 empecé el tratamiento de guión y previo a eso hacía como un año que venía barajando la idea. Este es el cuarto largometraje que escribo, también con protagonistas femeninos. Uno de ellos se llamaba “Todos duermen menos Mirta”, era un co-guión con Catalina Marín, la protagonista era una madre de familia, era una comedia, quizá más seca que Carmen Vidal. 

H: ¿Cuándo se filmó Carmen Vidal? 

E: En 2018. Fue muy rápido. Del 5 al 25 de julio fue el rodaje. 

H: Prácticamente nada para un largometraje, ¿no?

E: No, no, fue rapidísimo. Estuvo bien organizado. Chicho [Valentina Leoncini], la asistente de dirección, organizó el plan de rodaje y nunca nos pasamos. Viste que las jornadas de rodaje son de 12 horas. Fue exigente pero bien. Un día hasta nos fuimos temprano, decíamos “¿qué pasa? Nos falta algo”. Lo que sí, es una película de pocas tomas, hay un plano que tiene once tomas que queríamos hacer con “Pitoka” [Victoria Pena, co-directora de fotografía] que es un zoom en el que nos costó hacer un movimiento limpio. Esa es la única escena con más tomas. Por eso la frescura actoral y un ritmo de rodaje bastante rápido. 

H: ¿Siempre te concebiste como la protagonista de ese guión? 

E: Sí, lo escribí para mí y para otros actores que ya conocía. Estudié dos años y medio con Roberto Suárez y ahí conocí a Leonor Courtoise. A través de ella conocí a los otros actores, Alejandro Bello Contenti [Iván] y Gimena González [Teodora Müller]. Con ellos tuvimos un colectivo de teatro que se llamaba “Colectivo Telemando” con el que hacíamos obras de teatro en espacios no convencionales. Así que todos los personajes fueron escritos para esos actores. Además a mí hay algo que no me gusta y es el casting. Intento evitarlo porque no me parece una buena forma de conocer a un actor, capaz en ciertas producciones sí, como en Hollywood. Pero las películas que se hacen acá tienen una cuota de cariño y amor por el arte. Por ejemplo, he escuchado decir a Ana Katz, que ella me encanta, que si puede va una o dos veces por semana al teatro a ver obras chicas para conocer actores. Que es mejor conocerlos así que en una situación más hostil como es el casting.

H: La inspiración de cine noir, ¿de dónde surgió? 

E: Viene de antes. Lo escribí en un posgrado de guión pero ya desde antes tenía esa idea. Después el guión tuvo retoques. Una semana antes de filmar, en pre producción estábamos viendo el plan con Chicho, y ella me decía que sobraba, yo saqué 25 escenas.

H: La película dura una hora diez.

E: Sí, y el guión tiene 69 páginas. De hecho usamos prácticamente todo lo que se filmó. Salvo una que llovía a cántaros y no pegaba con lo demás que filmamos. Pero era mínima, no importaba tampoco. Lo demás lo re usamos, lo agregamos en fundidos, construimos la narración con sus propios recursos una y otra vez en el montaje.

H: Usás muchos elementos de género, del cine más clásico de Hollywood, no es de lo más normal en la construcción de Montevideo ni en el cine uruguayo en general.

E: Sí, remite al cine clásico. Esa construcción la hicimos con Germán Nocella [co-director de foto], rechazo la imagen muy digital, no me gusta, y nos prestaron un lente alucinante para zafar un poco de eso. A pesar de que es notoriamente Montevideo, y hay lugares re icónicos que forman parte de la historia, por otro lado ese lente genera un filtro que suma a esa ficción: es y no es el Montevideo que todos vemos. Ese lente lo consiguió prestado Germán, es un lente antiguo. Además todo el trabajo de arte y elección de locaciones fue importantísimo. Por ejemplo en Plaza Independencia, esa zona de columnas y donde entra y sale Ágata era donde yo trabajaba. Eran lugares que recorría habitualmente. Esas mañanas de invierno que tiene Montevideo con esa niebla que son re noir, no están tan presentes en el cine nacional de ahora. En realidad el cine nacional anterior, como “El dirigible” remite a un Montevideo más europeo. Hace por lo menos ocho años que se viene haciendo cine de género, si no más, se dejó un poco atrás ese cine costumbrista quizás.

H: La elección del Bar Hispano, el gasómetro, ¿era algo que venía de tu vida entonces? 

E: Sí, la casa de Carmen Vidal era mi apartamento, la pintamos toda. La pintó “Malandro” [directora de arte], hicimos todo el set. Todo eso aportó al universo de la película, el Bar Hispano es uno de los últimos bares clásicos montevideanos que van quedando, antes habían muchos más. Tienen eso clásico, pero el Bar Hispano se ve lindo. Todos los lugares buscados tienen una estética a la vez que se ven re rotos, sucios. Noir pero dentro de esa ranciedad. 

H: ¿Cómo te llevó el cuádruple rol de escritora, directora, productora y protagonista?

E: Eso todo bien, un poco cansada pero bien. Con Alina Kaplan produjimos las dos la película y a mí la parte de producción es lo que más me pesa. Hacer esta película fue una entrega emocional grande, no todas las películas lo son. Cuando estás metida en el rol de producción te bancas cosas que quizá en otro tipo de película los directores están más protegidos, cosas que se bancan los productores que vos no te enterás, como rechazos o mismo el trabajo logístico que es cansador. 

H: Todo el proceso del largometraje te llevó bastantes menos años de los que suele llevar, ¿eso implicó mayor dedicación? 

E: Hace dos años que todo el tiempo a toda hora contesto un mensaje de Carmen Vidal, a cualquier persona.

H: ¿Vos tenes tu trabajo aparte del cine? 

E: Claro, hoy por ejemplo trabajo hasta la una. Igual me da seguridad y plata segura. Aparte a mí la publicidad no me gusta, es algo que decidí cuando era joven. Terminé la ECU [Escuela de Cine del Uruguay] y trabajé un poco en publicidad. La verdad que me gusta el cine, tiene una forma de trabajo que no es la dureza de la publicidad o la forma de organizarse o el ritmo de rodaje. Esa decisión la tomé hace años. Con mi trabajo fijo no es mucha plata pero es fijo, y yo sé que si hiciera otras cosas podría estar mejor y no tan ajustada. 

H: ¿Y para la financiación de la película? 

E: Sí, fue junto con Alina pero estuve como tres años juntando aguinaldos y vacacionales que fueron todos para ahí. Mi hermana puso una plata y Alina otra. Ahí dijimos la hacemos. Con Alina armamos todas las carpetas para los fondos y tratamos de conseguirlas, no es que decidimos filmar a la que te criaste y pasarla mal. A la vez había una ansiedad de hacerlo y yo inconsciente por ser mi primera película. Si hubiera sido otro tipo de persona capaz la pasaba mejor y no lo hacía porque fue un esfuerzo sobrehumano. Lo mismo Alina, a ella le encantaba el guión y hubo una cuota de entrega por parte de todos. El auto que usamos era del padre de Alina, el arte lo trajo Malandro desde San José de la casa de sus padres en la camioneta de ellos, Germán consiguió el lente, Pitoka nos presentó al gaffer que presentó a los “Intergalactic” que fueron los eléctricos que trajeron fierros y luces.  Es la magia del cine que se diferencia de otras cosas, aunque ojalá pudiéramos hacerlo de manera más profesional, pagándole a todo el mundo. Esto lo dije en otra entrevista pero lo repito, todo el mundo quiere ver algo nuevo, arriesgado, porque es natural en el ser humano que la rutina aburre. Pero a su vez nadie financia algo nuevo. El cine uruguayo tiene eso de que se abre camino aún en la hostilidad.

H: ¿Sentís que los fondos no favorecen a ciertos proyectos que son más arriesgados o de comedia? 

E: Yo creo que sí, depende del jurado que te toque porque siempre se reduce a tres personas eligiendo según su sensibilidad y gustos personales. Hay cosas que trascienden los gustos personales como la carpeta, sobre todo que soporte tenes porque las dos éramos muy primerizas, quizás era un proyecto que no daba confianza que yo dirigiera, actuara, etc. Muchas cosas pueden salir mal, si tenés una película con muchos personajes y actuaciones que son muy ficticias una actuación que queda mal te saca de la ficción, y es necesaria una edición super fina, porque por ahí dejás tres segundos más y se te murió la escena. Con Manuel Rilla que es el editor de la película estuvimos como nueve meses editando y escuchando. Aunque yo muchas veces me contrariaba escuchaba las cosas que me decía la gente que le mostrábamos, te decían “yo esto no lo entendí” e íbamos a la sala de edición. No es una película caprichosa en ese sentido, tratamos de darle al detalle. No es estrictamente un noir, es una comedia que transita el drama, la depresión incluso por momentos.

H. ¿Y ustedes se presentaron a fondos?

ALINA: Previo al rodaje nos presentamos a uno que no ganamos y cuando terminamos de filmar ganamos el premio de Montevideo Socio Audiovisual para la post-producción, menos de dos años después de haberlo filmado. 

E: El fondo para la post-producción fue muy importante porque la película tiene la necesidad de una banda sonora para sostener el mundo ficticio, la post de sonido, el color, los gráficos. Se hizo música original, la hizo Maximiliano Silveira, y estuvimos meses en eso. Tener plata para hacerlo fue vital. Antes de ganar el fondo yo estuve buscando música libre pero pensé que iba a estar un año buscándola. 

H: En el cine nacional es más frecuente hacer “favores” o trabajar dando una mano.

A: Igual aclarar que no fue hecha por favores si no cooperativa.

E: Sí, las personas sí pero algunas cosas prestadas fueron favores, pero a las personas que trabajaron en la película les pedimos un mes trabajando exclusivamente en el proyecto, siendo el objetivo pagarles pero sin saber cuando. Hay una cuota humana en eso. Siempre hablamos nosotras con Alina sobre la entrega que tiene el equipo técnico y principalmente el actor, que es quizás el más vulnerable frente a una película. Da la cara, y capaz que ante un error de tu lado ellos quedan expuestos en su actuación. Lo que tiene Uruguay es que vos acá capaz conseguís a Roberto Suarez, que es un loco que está actuando hace 30 años, lo llamás para un corto y va. Pensá que si estuvieras en Hollywood es como si pudieras llamar a Robert De Niro para un corto y fuera. Nosotros no valoramos lo que tenemos acá, y tenemos tremendos artistas. Para “Carmen Vidal” por ejemplo la mezcla de sonido la hicimos con Yafalián. Yafalián es el mejor, ¿entendés? Trabajás con gente icónica también, y eso está demás, en Uruguay está todo al alcance. Con los actores lo mismo, capaz que tenés a Roberto Suárez o a César Troncoso y te va hasta la loma del orto para un corto, y de repente para el catering hay un chorizo al pan, igual se banca doce horas y capaz ni le pagaron el bondi. Hay una cuota de entrega re zarpada.

H: Acerca del personaje de Carmen Vidal, más allá de que es un claro arquetipo de detective de película clásica, es mujer y tiene un montón de características que llaman la atención como la adicción a la pizza, el porro y la cerveza. ¿Qué pasa con esa búsqueda?

E: Es algo que se da con la combinación de géneros, porque la comedia y el cine negro son géneros que se prestan totalmente para personajes arquetípicos, la combinación de ambos lo lleva al extremo. Combina por un lado su lado terrenal que son sus adicciones, su dejadez, el tratar de mejorar y decir hoy “me arreglo y voy para adelante”; con su idealismo, porque investiga femicidios que es algo que la trasciende a ella. Nadie la contrató para que investigue esos femicidios, no conoce a esas mujeres, es por un interés mayor. Eso la hace querible. 

H: ¿El tema de la elección de los femicidios fue intencional? 

E: Sí, claro. Mi intención era que ciertos temas se pudieran tocar en un contexto en el que el espectador está entretenido y viendo una película de porro y pizza. Eso ayuda a que naturalicemos ciertos debates. Por eso hablamos con Alina de no presentarla como una película feminista justamente para no alejar a ese público. Prefiero que paguen la entrada y que se vayan diciendo “feminazi”, pero que la vean.

H: Más allá de que no quisieran adjudicarle la etiqueta de “película feminista”, ¿vos la concebís así?

E: Sí, yo la concibo como una película totalmente feminista. Una de las directoras de foto está haciendo una investigación de cine nacional desde una perspectiva de género en los últimos diez años, y se quedó re mal porque “Carmen Vidal” no entraba en los años de su investigación, y para ella es recontra feminista. En esta película todo el universo se moldea en forma en base a Carmen Vidal, eso ya es un primer paso. Vos empezás a pensar cuales son los elementos que hacen que una película sea feminista y acá te encontrás con un montón. Carmen no es una mujer objeto, es totalmente sujeto. La película va de ella y la cámara está puesta desde su lugar. Es lo que ella ve, lo que ella siente.

H: Es interesante también el personaje de Carmen Vidal porque a una mujer en este género la asociamos más en el rol de femme fatale.

E: Eso también lo pensé, siempre el cine negro tiene una femme fatale. Pensamos si Carmen debería tener un “homme fatale”, pero yo quería hacer un personaje asexuado o que más bien no tenga ningún interés amoroso. Ella no es mostrada desde un lugar de sensualidad entonces los acercamientos son más desde un lado sensible o de raciocinio.

H: ¿Tenés otros proyectos además de “Carmen Vidal”?

E: Tenía otros pero quedaron atrás. Ahora estoy escribiendo un guión con Manuel Facal, que es mi novio. “Dinora sin dinero” se llama, es una comedia de señoras, y robos de joyas. Planeamos co-dirigirla y estamos re copados. Aparte estamos haciendo un trabajo muy fino y muy detallado de guión. Enviciados en el detalle, ni una frase de más ni una de menos: el chiste justo. Me gusta hacer cosas con cuidado y con minuciosidad. Siempre podemos pensar un poquito más y hacer algo un poquito mejor. Yo creo que se percibe, seas cinéfilo o no, se nota que en “Carmen Vidal” por ejemplo hay un gran cuidado al detalle.

H: ¿Y cómo fue el estreno en salas comerciales? ¿Cuál fue la devolución general?

A: Desde el punto de vista de estrenar, creo que estamos en un momento muy particular que es la pandemia, y que obviamente no es como un estreno usual. Estamos súper reducidos en aforo y demás, pero más allá del aforo, la realidad es que hay salas que se han agotado. Cinemateca se agotó todos los días, y hay otras salas como en Montevideo Shopping que estuvo casi llena. Desde el punto de vista de convocatoria fue un buen resultado, más allá de que obvio en otro momento capaz era otra cosa. Y desde el punto de vista de la reacción de la gente, la gente me llama y me dice “pah está buenísima la peli, felicitá a Eva, Eva es hipnótica” la gente está re contenta con la peli, pero seguro hay opiniones muy diferentes. Capaz un tipo de 60 años la va a ver, y o no la entiende o no le gusta. Me parece que es una peli que da de qué hablar, pero las opiniones que me están llegando a mi son súper positivas.

H: El salir un poco también de Cinemateca y Sala B…

A: Eso también va un poco en la calidad de quién lo gestione. No es que por ser película nacional no podés ir a Movie o al Life.

E: Hubo elementos para mí que también ayudaron a la gestión, por ejemplo el trailer que hicimos. Para el trailer estuve dos meses, para el poster estuve tres meses. El trailer en particular fue muy llamativo, de hecho las salas no daban ni play a la peli, se les caía un huevo. Y cuando cayó el trailer ya no parecía una película lenta. Hay que meterle a los detalles. Estás haciendo una película, es para toda la vida. Un acervo cultural de la humanidad. Es tu nombre.

“Carmen Vidal, mujer detective” está en su quinta semana en cartelera. Podés ver las funciones disponibles acá.

Ver trailer:

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