Intensa/Mente

¿De qué trata esto? ¿Qué esperar cuando no estás esperando nada? 

Es una columna, sí; de opinión y de vivencias. Una columna sin vertebras pero sostenida en la subjetividad de una mujer que ha vivido, vive y seguirá viviendo cosas que sólo pasan en una sitcom. Una columna que sus músculos van a ser el humor mordaz y la ingrata vulnerabilidad que se nos cuela a través de la realidad como una mala contractura, de esas que no te reís porque te duele pero al mismo tiempo no podés evitar reírte de lo torcida que quedaste.

Es una columna que se escribe erguida por sí sola; porque si quisiera inventar todas las cosas que le van a ir dando contenido no me saldrían ni tan insólitas ni tan pintorescas. Esta columna no pretende aconsejar ni ponerse en tus zapatos. Esta columna está sobre mis zapatos y lo que ellos caminan, un poco chuecos pero caminan y caminan.  Si te agarra en un buen día te vas a reír muchísimo, la vas a reenviar y la vas a comentar desde la oficina hasta por WhatsApp. Como si te hubieses enterado de un chisme que le pasó a una amiga de una amiga de una conocida que todavía no podés creer. Si te agarra en un mal día vas a pensar que soy una boluda sentada en el balcón jugando a escribir insights ocurrentes y melancólicos como Sarah Jessica Parker en Sex and the City. Si te agarra en un día medio pelo vas a decir “Nah… ¿Esto pasa en Montevideo?”, pero te puedo asegurar que las cosas pasan y si las cosas pasan hay que contarlas. Hay que contarlas por todas las que alguna vez escuchamos las historias de nuestras amigas/hermanas/compañeras y no podíamos parar de reír o de asombrarnos. Hay que contarlas porque es experiencia colectiva, hay que contarlas porque es demasiado entretenido ver las vicisitudes de la vida del otro. Esta es tu oportunidad de sacar la escoba virtual y ponerte a barrer la vereda de la web mientras te enterás de la vida de otros. Sacar a pasear al morbo de la cuerdita y cruzarte con la anécdota de la semana o pisar la cagada del morbo ajeno.

Por obvias razones, la principal siendo: MONTEVIDEO ES MUY CHIQUITO, habrá sobrenombres y seudónimos por todos lados lo cual lo hace más intrigante porque seguramente todos conocemos a alguien en común y no dudaremos en tratar de hacer conexiones descabelladas de que quizás conozca a los/las protagonistas de estos relatos de pseudo teatro de varieté. 

El nombre de la columna se cae de obvio, ahora todes somos intensos e intensas. Me fascina que la gente esté asumiendo eso y más me fascina que piensen que es una característica individual cuando la realidad indica que la sociedad está intensa en todas sus manifestaciones. 

Habiendo expuesto todo lo que podrían esperar y no esperar de una columnóloga aficionada dispuesta a ventilar lo más hilarante de su existencia diaria vale la pena destacar que nada de esto hubiese salido a la luz si no fuese por Hēra y su dream team. Respondiendo a la batiseñal de colaboración femenina surgió  la oportunidad de poner por escrito las andanzas que me vienen acompañando desde hace años en la cotidianidad de Montevideo (y a veces de cualquier otro lugar) y no me pude negar. En un principio les pregunté si estaban seguras de que esto podría ser material de calidad (créanme que tengo autocrítica y puedo censurarme) pero si ya se ríen y espantan todos mis amigos entonces por qué no darle tema de conversación a extraños y alegrarles el almuerzo familiar cuando digan “Pah… ¡¡No sabés lo que le pasó a esta piba!!”

Ahora sí, dejando las expectativas propias y ajenas de lado; relájate y disfrutá de lo que se viene (te regalo esta frase para que la uses en tu contexto favorito).