Liberar y aceptar mi sangre

Me acuerdo de estar en la casa de La Floresta el día que empecé a menstruar. Tenía doce y sabía qué era lo que me estaba pasando. Aún así no encontré alivio inmediato: me daba vergüenza decirle a mi vieja, vergüenza y culpa, así que estuve tres días poniéndome papel higiénico a escondidas, usando un … Sigue leyendo Liberar y aceptar mi sangre

La semana que no pude dormir

Hace mucho tiempo ya que me viene el mismo domingo de cada mes. Muy cada tanto me viene unos días antes, pero nunca después. Son ciclos de 25-28 días, y bastante gracias a eso nunca me persigo demasiado. De hecho, desde que me empoderé y pude empezar a poner mejor los límites con los hombres, … Sigue leyendo La semana que no pude dormir